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viernes, 14 de marzo de 2014

Curso Bíblico Avanzado

Lección 10
Continuando el crecimiento
Los "niños" en Cristo deben seguir creciendo en la misma forma en que lo hacen los niños en el hogar. El crecimiento es necesario en todas las cosas de la vida: en la ciencia, en los negocios, en la industria, todos se esfuerzan por avanzar o crecer. Los siguientes textos enfatizan el crecimiento cristiano: Efesios 2.19-21; 4.14.15; 1 Pedro 2.2; 2 Pedro 3.18; 2 Tesalonicenses 1.3.
El crecimiento en sí mismo no es suficiente. Debe ser un crecimiento bien equilibrado y completo en todo sentido. El cristiano, por tanto, debe crecer en celo, en capacidad para enseñar, en fe, en carácter semejante al de Cristo, en buenas obras. Tampoco debe estar lleno de conocimientos teóricos, mientras que en la práctica sigue siendo diferente a Cristo.
Esta lección nos enseñará a crecer en la vida cristiana.
I. Impedimentos para crecer
1. Falta de esfuerzo. El crecimiento del cristiano no es automático. Puede permanecer siendo "niño" durante muchos años (Hebreos 5.13; 1 Corintios 3.1,2). La crecimiento implica esfuerzo, y hay muchos que escogen el camino de la pereza y la pasividad.
2. Desaliento. Algunos principian bien, pero luego se desaniman y abandonan todo. Esto puede deberse a dificultades en la iglesia, a dificultades personales, a falta de estímulo, a falta de enseñanza o conocimiento (esto hace que el estudio de la Biblia resulte muy dificultoso). Pocos de nosotros podremos tener los motivos de desaliento que tuvo Pablo (2 Corintios 11.24-28; Filipenses 1.15-20). Frecuentemente el desaliento viene a consecuencia de un sentimiento de inutilidad. Para curar esto léase 1 Corintios 15.58.
3. El atrofia. Hay una ley que enseña que todo órgano que no se usa se atrofia. Por ejemplo, si un cuchillo se deja sin usar y mojado, se llenará de herrumbre. Mateo 25.14-30 enseña en qué forma opera esta ley. Perdemos nuestras capacidades, conocimientos y oportunidades si dejamos de usarlos.
4 La ley de la interferencia. Las plantas, los árboles y las flores no alcanzan su debido desarrollo cuando se siembran muy juntos unos de otros. Los cristianos pueden, en forma semejante, dejar que otras cosas se aglomeren en su alma, impidiéndoles su crecimiento (Marcos 4.18,19). Un hombre de negocios puede ser absorbido de tal manera por sus propios negocios, que se olvida totalmente de los de Dios. Una mujer puede dedicarse tan ardientemente a las tareas de su hogar, que se olvida de Dios. Una persona joven puede sentirse tan ocupada con los estudios que abandona la oración, la lectura de la Biblia y las buenas obras. Esto es muy fácil. Leer lo que pasó en el relato de 1 Reyes 20.3,40.
Algunas sugerencias para el progreso en el crecimiento
1. Ser activo en la obra de su iglesia.
Es esencial que todo cristiano principie de inmediato a trabajar en la obra de su iglesia. Hay trabajo para todos, pero es un error tratar de hacer el trabajo para el que no está preparado (Salmo 84.10). Aquí se trata de un trabajo completamente sencillo, pero David se sintió feliz de hacerlo. No importa cuán pequeño parezca un trabajo, usted debe encontrar algo que hacer en su iglesia. Estas son algunas sugerencias:
Trate de convertir a alguna persona. Lea lo que hicieron dos discípulos de Jesús (Juan 1.4-46). Debemos ser ganadores de almas para Cristo (Mateo 4.19). Esto puede lograrse invitando a lo amigos a ir a las reuniones de la iglesia con usted, estudiando la Biblia con ellos en su hogar, repartiendo folletos sobre temas bíblicos o llevando a algún cristiano "adulto" con usted para evangelizar. Una de las experiencias más felices de la vida es la de saber que se es directamente el causante de que alguna persona se haya convertido.
Ofrezca sus servicios a los ancianos de su iglesia. Estos hermanos se darán cuenta de sus capacidades. Muchas veces tienen trabajo que debe hacerse, pero no se animan a invitar a las personas para que lo hagan, porque no saben si están dispuestas a hacerlo. Los hombres tienen distintas tareas que desempeñar en la iglesia de las que le tocan a las mujeres, pero hay trabajo para todos. Lo importante es tener el espíritu de Isaías, como vemos en Isaías 6.8.
Busque usted mismo algún trabajo que deba hacerse. El empleado ideal es aquel que busca trabajo que hay que hacer, sin necesidad que nadie se lo señale, paso a paso. La mayoría de nosotros somos muy buenos para critica a los demás. Esta tendencia puede ser bien aprovechada en la siguiente forma: Cuando algo que se hace en la iglesia no le parece bien hecho, trate de hacerlo usted mismo. Los errores de los demás pueden ser nuestra oportunidad. Nuestra capacidad de crítica puede ser una forma que use Dios para indicarnos el trabajo que podemos hacer.
II. Buscar y seguir un programa de estudio con regularidad.
Hemos seguido un programa sobre el estudio de la Biblia. El estudio nos proporcionará el alimento espiritual que necesitamos para nuestro crecimiento como cristianos. Ahora debe usted buscar un programa regular para estudiar la Biblia y otros estudios relacionados con éste. Hay muchos libros sobre temas bíblicos que pueden servirle de ayuda. También es bueno leer periódicos evangélicos. La persona que le ha dado este curso puede orientarlo en ese asunto. Pablo nunca dejó de estudiar, aun siendo anciano y estando en prisión (2 Timoteo 4.13). El eunuco etíope aun cuando no era cristiano y no podía entender mucho de lo que leía, puede avergonzarnos con su empeño para tratar de estudiar la Biblia (Hechos 8.27-31).
III. Ejercer un continuo examen de sí mismo
Hay niños que marcan su estatura pintando una rayita en la pared cada año, para ver lo que han crecido durante el mismo. Luego, miden con un metro no estatura. El examen de sí mismo es indispensable. Los negocios hacen su inventario periódicamente. Las escuelas efectúan exámenes también periódicamente. Si no hacemos esto, nunca podremos conocer nuestra condición real. Entonces, nos podrá suceder lo que le sucedió a la iglesia de Laodicea (Apocalipsis 3.17,18; 2 Corintios 13.4). Algún día todos seremos examinados por Cristo. Y, naturalmente, no desearemos que se nos diga lo que el gran rey oyó en el relato de Daniel 5.27.
A continuación hay una lista de las cosas que cada cristiano debe preguntarse a sí mismo tan a menudo como sea posible:
¿Tengo un conocimiento mayor de la Biblia del que tenía yo hace un año?
¿Tengo tanto interés ahora en la iglesia como cuando fui bautizado?
¿He ayudado a alguien a convertirse a Cristo?
¿Me estoy gozando en llevar una vida verdaderamente cristiana?
¿Han mejorado mi vida y mi carácter, y se han enmendado mis flaquezas para hacerme cada vez más semejante a Cristo?
¿Estoy siendo ejemplo para otros cristianos?
¿He abandonado alguna buena práctica que seguí anteriormente, como la oración, el estudio de la Biblia y la asistencia a los servicios de adoración?
El examen de sí mismo es difícil, pero el crecimiento es imposible sin el.
Testimonio personal
1. ¿Ha iniciado usted algún estudio bíblico con regularidad?
2. ¿Ha tratado de convertir a alguien?
3. ¿Desea usted sinceramente y se ha hecho el firme propósito de crecer en su vida cristiana?

4. ¿Cuál cree usted que sea el principal obstáculo para su crecimiento en la vida cristiana?

Curso Bíblico Avanzado

Lección 9
Estableciendo diferencia entre lo bueno y lo malo
En Hebreos 5.13,14 se describe a los cristianos en dos etapas de su desarrollo o crecimiento, en niños y en adultos. Estos últimos "tienen sus sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal". Esto plantea un problema a los cristianos sinceros: En qué forma discernir lo que es bueno y lo que es malo. Nadie pude saber la respuesta a este dilema "automáticamente". No hay persona en la tierra que pueda hacer esta elección por usted o por mí. Es la voluntad de Dios la que resuelve en este asunto. Esta lección nos ayudará a estar preparados a comprender la voluntad de Dios.
1. La Biblia dice claramente que algunas cosas son malas
Para lo que se menciona en la Biblia, el problema está resuelto. Pero no todos los pecados están enumerados en la Biblia, pues si así fuera, la lista no terminaría nunca. Hay listas de pecados específicos en Efesios 5.3-6; Gálatas 5.19-21 y 1 Corintios 6.9-10. (Siempre que se encuentre con palabras poco conocidas, es conveniente usar el diccionario). Como se podrá ver, hay algunos nombres de pecados que se repiten; también se trata generalmente de pecados que son reconocidos por todos como perjudiciales.
2. Los hechos semejantes a esos también son pecados
Léase nuevamente Gálatas 5.19-21. Lo último que dice es: "cosas semejantes a estas". Así, pues cuando tengamos duda acerca de algo, podemos ver si está en la lista, o si se parece a alguna de las que figuran en ella. Además, en Gálatas 5.22,23 se encuentra una lista de actos buenos; y escribiendo ambas listas en forma paralela e una hoja de papel será fácil apreciar si algún acto del que se duda se acerca más a lo que la lista condena, a lo que aprueba o viceversa. Por ejemplo, la Biblia no condena específicamente los juegos de azar, sin embargo es fácil comprender que puede agregare este acto a los comprendidos en las palabras "cosas semejantes".
3. Todo acto que moleste a la conciencia es malo
Esto se nos enseña en Romanos 14.23. "Lo que no proviene de fe" tiene relación con la conciencia (Hechos 24.16). Aun cuando la conciencia no es una guía perfecta, no debe irse contra ella. La conciencia es la parte de nosotros mismos, la cual nos indica si hemos hecho algo contrario a lo que se nos ha enseñado que es bueno. Podemos fácilmente ver que la forma en que la conciencia actúa depende de la forma en que se nos haya educado. Lo importante es recordar que si abusamos de nuestra conciencia, ésta no podrá ayudarnos ya a discernir lo bueno de lo malo y a obrar en común acuerdo. Dios describe esta mala condición como "tener la conciencia calcinada como con un hierro ardiente". En la misma forma en que los nervios muertos ya no siente, así la conciencia de la que se ha abusado dejará de avisarnos cuando hemos procedido mal (1 Timoteo 4.2).
4. El consejo de otros cristianos puede ayudarnos
Hebreos 5.14 dice que los cristianos "adultos" pueden discernir mejor lo bueno de lo malo. La experiencia enseña lecciones que no pueden ser aprendidas en ninguna otra forma. Es por esto que es necesaria la ayuda de otros cristianos en este asunto. En 1 Reyes 12.6-20 se narra la historia de un rey joven, la cual enseña en forma magnífica el valor del consejo de personas de mayor edad y con experiencia de la vida. Los ancianos, maestros y predicadores son algunas de las personas con quienes podemos consultar nuestros problemas. Tito 2.3,4 enseña que las mujeres de edad deben enseñar a las jóvenes.
5. Estudiar el efecto de algunos actos en otras personas
Más que ninguna ora persona, el cristiano debe tener siempre presente la influencia de su ejemplo en otras personas. Debemos pensar en nuestra influencia sobre los que no son cristianos. No es posible convertir totalmente a nadie, únicamente comprobándole cuál es la doctrina buena. La forma de vida de los cristianos tiene una influencia decisiva para la conversión de los que no lo son (1 Timoteo 4.12).
También es de considerarse la influencia que podamos ejercer sobre los cristianos. Cualquier acto que pueda ocasionar que un cristiano peque o se desaliente es malo (1 Corintios 8.8-13).
6. Estudio del efecto de algunos actos en uno mismo
Todos tenemos dos partes en nuestro ser: la física (el cuerpo) y la espiritual (la mente y el alma). Debemos considerar el efecto de determinados actos sobre ambas partes.
Estudie 1 Corintios 6.13-20. Este pasaje nos muestra que nuestro cuerpo e "para la gloria de Dios", y además, que es "el templo del Espíritu Santo". Debemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos. Esto significa que debemos cuidar de nuestro cuerpo. Lucas 2.52 indica que Jesús también cuidó de su cuerpo físico.
Sin embargo, de mayor importancia aún, es el efecto de los actos malos en nuestro espíritu. Hay algunos de ellos que hacen que la persona se preocupe menos de adorar a Dios, de leer la Biblia y de llevar una vida cristiana (Salmo 101.3). Algunos actos que no son malos en sí, pueden absorber el tiempo del cristiano, restándolo al que puede dedicarse a la adoración, la lectura de la Biblia y a la vida cristiana en general. Estas cosas son malas cuando llegan a tal extremo (Mateo 6.33).
7. ¿Le ocasiona algún acto al desperdicio de tiempo o dinero?
Los cristianos deben considerarse como "mayordomos" de su tiempo, dinero y todo lo que Dios les ha concedido. Vea usted la palabra "mayordomo" en un diccionario. Se nos pide usar lo que Dios nos ha dado para poder estar preparados a dar buena cuenta a Dios (Mateo 5.14-30). Efesios 5.15,16 enfatiza el uso que debemos dar a nuestro tiempo. Muchos de nosotros desperdiciamos el tiempo que debería bastar para leer la Biblia completa durante un año. Quizás una nación pagana podría ser evangelizada con el dinero que nosotros desperdiciamos.
El descanso y la distracción no son en forma alguna desperdicio de tiempo y dinero, puesto que preparan nuestro cuerpo y mente para hacer mejor nuestro trabajo. Jesús descansó. También fue invitado a la fiesta de una boda.
8. Hagamos la pregunta: ¿Haría Jesús esto?
Cuando llegamos a conocer bien una persona, podemos imaginarnos lo que le gusta y lo que le disgusta. Así ocurre con Jesús. Mientras más conozcamos su vida y enseñanzas, mejor podemos discernir lo que es bueno o malo, haciéndonos la pregunta: "¿Haría Jesús esto?" Si siente usted en lo profundo de su corazón que él no lo haría, probablemente se trata de algo malo.
Con gran probabilidad usted puede recordar a alguien, tal como un maestro o maestra, su madre o su padre cuando usted era pequeño, que le lanzaba una mirada de reproche cuando estaba haciendo algo indebido. Será de mucha ayuda para usted recordar siempre que Jesús está mirándonos. Nos ve con intenso interés (Salmo 139.1-4). Cuando escribió a varias iglesias, Jesús les dijo: "Conozco tus obras". Leer Apocalipsis 2.2, 9,13,19. El recordar siempre esto, nos ayudará ciertamente a discernir lo bueno de lo malo.
Testimonio personal
1. ¿Conoce usted algún cristiano "adulto" en quien sienta usted confianza para pedirle consejo?
2. ¿Está usted convencido de que siempre reflexiona en el efecto que su conducta puede tener sobre otras personas?
3. ¿Está usted verdaderamente haciendo lo posible por tener una buena conciencia?

4. Cuando tenga usted duda acerca de algún acto, está dispuesto a preguntarse y responderse sinceramente la pregunta: ¿Haría Jesús esto?

Curso Bíblico Avanzado

Lección 8
Venciendo al pecado
Para que podamos llegar al cielo debemos obtener el perdón, no solamente por pecados pasados sino también para mantenernos libres de pecado (Apocalipsis 2.10). Satanás hará todo lo posible para hacernos pecar (1 Pedro 5.8). Sin embargo, tenemos la ayuda de Dios, y Dios vence el poder de Satanás, según se explica en 1 Corintios 10.13. La ayuda de Dios es para los que se resisten hasta el límite de sus fuerzas. Esta lección trata de cómo podemos obtener ayuda para vencer al pecado.
I. Como crece el pecado
Para encontrar la curación de una enfermedad, los médicos deben saber primero en que forma se desarrolla la enfermedad: cómo entró al cuerpo, qué parte del mismo afecta y en qué forma lo hace. Cuando tales cosas son conocidas, es posible desarrollar un plan para atacar a la enfermedad.
Santiago 1.12-15 describe la forma en que el pecado se desarrolla en el hombre. Primero estudiaremos este desarrollo, y luego veremos qué es lo que puede ayudarnos a vencer el pecado. Hay que leer este pasaje con todo cuidado.
Primera etapa: Tentación (ver. 14). Antes de que se cometa el pecado, ha existido la tentación. Esta incluye dos cosas: 1) el deseo vehemente o codicia de algo; 2) la seducción, que es la oportunidad y el estímulo para satisfacer el deseo. Así, se puede poner en una sencilla fórmula, como sigue:
Tentación = Deseo + Oportunidad
He aquí una sencilla ilustración: Un niño siente la tentación de robar algunos panecillos, cuando los desea y tiene oportunidad de tomarlos. La tentación será muy fuerte si de veras tiene un gran deseo de los panecillos, y si se la facilita apoderarse de ellos.
Por supuesto que comprendemos bien que el ser tentado, no es pecaminoso. Jesús mismo fue tentado por Satanás, pero no pecó (Hebreos 4.15).
Segunda etapa: Pecado (ver. 15). "Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado". Esto significa sencillamente que una tentación se convierte en pecado cuando se actúa, cediendo a ella. Vimos que la tentación era deseo y oportunidad. El pecado abarca estas dos cosas, agregando a ellas la acción. Se expresa la fórmula así:
Pecado = Tentación + Acción
Tercera etapa: Castigo final (ver. 15). "El pecado, siendo consumado, da a luz la muerte". Esta muerte que se menciona aquí, es descrita en Apocalipsis 20.12-15. El pecado es "completo", cuando el pecador se niega a arrepentirse de él. En una fórmula, esto se indica así:
Castigo eterno es el resultado del pecado sin arrepentimiento.
II. Como vencer al pecado
En la primera parte de la lección vimos las tres etapas del desarrollo completo del pecado. Por lo tanto, al poner estas fórmulas juntas, vemos lo siguiente:
Deseo + Oportunidad + Acción + Falta de arrepentimiento = Castigo
El pecado y Satanás habrán vencido, si usted recibe este castigo final. Pero usted habrá vencido se evita este castigo y alcanza el cielo. Podemos vencer al pecado deteniendo su desarrollo en cualquiera de estas etapas, que son las que llevan al castigo final. Veamos como podemos hacerlo.
1. Deseo: Debemos aprender a controlar nuestros deseos.
Es parte del crecimiento del cristiano cambiar gradualmente sus deseos. Leer los siguientes textos: Romanos 12.2; Gálatas 5.24 y Colosenses 3.2. Cualquier persona podrá preguntarse: ¿Cómo puede hacerse esto? El estudio de la Biblia ayudará a toda persona a sentir el deseo de hacer las cosas buenas, especialmente cuando se habla de las recompensas que Dios da a los justos, y el castigo a los pecadores. Mientras más se ame a Dios, más deseará la persona agradarlo, y más deseará hacer todo lo que Él quiere que hagamos. Pensando sobre las bendiciones de Dios, la persona se fortalecerá y esto le ayudará a amarlo. También se encontrará que al vivir la vida cristiana, se deseará más y más obrar rectamente.
Gradualmente, se verá que se tiene menos tendencia a sentir las tentaciones de mentir, usar lenguaje profano, tomar bebidas embriagantes y otros pecados; simple y sencillamente porque ya no se desea hacer esto.
2. Oportunidad: debemos poner un límite a las oportunidades para pecar.
Es un gran error el meterse en situaciones donde habrá tentaciones muy fuertes y oportunidades para pecar, especialmente cuando aún no controlamos debidamente nuestros deseos (1 Corintios 15.33). Aquí vemos la importancia que tiene el saber escoger nuestras compañías en forma prudente, para evitar el pecado. Las malas compañías nos inducen pecar. Estudiar también el Salmo 101.6,7. La persona con quien se contrae matrimonio tendrá mucha influencia ya sea para ayudar a pecar, o para evitar el caer en el pecado (Deuteronomio 7.1-4; 1 Reyes 11.1-9). Los lugares de diversión también pueden tener influencia en nuestra posibilidad de evitar el pecado o caer en el (Salmo 101.3).
3. Acción: Debemos desarrollar el control sobre nuestro cuerpo y mente, para no ceder a la tentación.
Jamás nos será posible evitar por completo todos los deseos y las oportunidades para pecar, y por este motivo debemos aprender a controlar nuestras acciones. Esto es sencillamente "el control de uno mismo" (Proverbios 16.32). Jesús tenía un perfecto control de sí mismo (1 Pedro 2.21-23). La palabra "templanza" se usa muy a menudo en la Biblia para designar esto (1 Corintios 9.25 y Gálatas 5.23). Este control sobre uno mismo se necesita especialmente cuando la vida cristiana no goza de las simpatías de toda la gente, y el cristiano es ridiculizado porque no hace todo lo que la demás gente hace (Lucas 6.22,23).
4. Impenitencia: Debemos arrepentirnos de los pecados cuando los hayamos cometido.
Al tratar de controlar nuestros deseos, las oportunidades y las acciones, podemos muchas veces cometer pecado. Sólo hay entonces una cosa que nos permite vencer al pecado. Esta es el arrepentimiento, porque Dios comprende que somos débiles y nos ha dado una forma para ser perdonados de cualquier pecado cometido. Cuando nos hacemos cristianos, todos nuestros pecados pasados son perdonados, especialmente al ser bautizados. Ahora que ya somos cristianos, el plan de Dios para con nosotros es diferente.
El arrepentimiento, la confesión y oración son los requisitos que Dios tiene fijados. Estudiar Hechos 8.22 y 1 Juan 1.9. Cuando el pecado ha sido público y notorio, entonces se convierte en una ofensa contra Dios y contra la iglesia. Entonces hay que hacer confesión ante la iglesia (Santiago 5.16). Dios está dispuesto a perdonar los pecados cuantas veces nos arrepintamos y estemos dispuestos a confesarlos. Sin embargo, no nos perdonará si continuamos practicando el pecado deliberadamente, sin arrepentirnos de ello.
Testimonio personal
1. ¿Vive usted o trabaja con personas que le hacen difícil vivir la vida cristiana?
2. ¿Cree usted que se va sintiendo más y más fuerte para evitar el pecado y vencer la tentación?
3. ¿Pide usted diariamente a Dios que perdone sus pecados?

4. ¿Desea usted con toda sinceridad complacer a Dios por encima de todas las demás cosas?

Curso Bíblico Avanzado

Lección 7
La iglesia y usted

I. ¿Qué es la iglesia?
La iglesia está compuesta de todos aquellos que han sido salvados. Dios controla a la membresía de la iglesia y añade a ella a los que han sido salvos (Hechos 2.47; Efesios 5.23). Algunas veces se le da a la iglesia el nombre de "familia de Dios" (1 Timoteo 3.15).
La palabra "iglesia" tiene relación con los salvados en dos aspectos: 1) Los salvados en todo el mundo; 2) Los salvados en un determinado lugar. Encontramos ejemplos del primer significado en los siguientes textos: Mateo 16.18; Efesios 5.23; Colosenses 1.18. Los siguientes pasajes dan ejemplos sobre el segundo significado: 1 Corintios 1.2; Apocalipsis 1.11. Por todo esto puede verse que la iglesia no es una determinada denominación, ni la combinación de varias denominaciones.
La iglesia universal nunca tiene reuniones; tampoco tiene oficiales, excepto el Señor Jesucristo. Sin embargo, la mayoría de los cristianos pueden pertenecer a una congregación local, y en esta forma pueden determinarse sus responsabilidades dentro de ella.
II. Responsabilidades dentro de la iglesia local
1. Todo cristiano debe estar identificado con una iglesia local. Cuando Pablo regresó a Jerusalén viniendo de Damasco después de su conversión, se identificó a sí mismo con la iglesia en ese lugar (Hechos 9.26,28). Generalmente hablando, todo cristiano debe estar identificado con la iglesia fiel que más cerca quede del lugar donde él está. En esta forma, su influencia en la comunidad puede alcanzar su máxima utilidad. Además, es difícil que los ancianos de una congregación puedan vigilar a los que no viven en la comunidad donde está ubicada físicamente la iglesia. Cuando se va de un lugar a otro, el cristiano no debe abandonar su membresía, sino buscar la iglesia que le corresponda en el nuevo lugar de su residencia. Los cristianos son responsables ante Dios, estén en el lugar donde estén. Nuestra membresía va con nosotros adonde los lleven nuestras responsabilidades. Debemos identificarnos, en estos casos, con la iglesia que sea fiel y que exista en el lugar adonde vayamos.
2. Se debe colaborar con los dirigentes. En todo iglesia bien organizada, debe haber ancianos para vigilar la obra. En la Biblia, los términos: anciano, pastor, obispo, supervisor, son todos aplicados al mismo servicio. La palabra "anciano" es la que más frecuentemente se usa. Encontramos que estos términos se usan, indistintamente, en los siguientes textos: Hechos 20.17,18; Tito 1.5-7; Efesios 4.11.
Todo cristiano debe conocer a los ancianos de su iglesia (1 Tesalonicenses 5.12). Los debe respetar: 1 Tesalonicenses 5.13; 1 Timoteo 5.17. Se les debe obedecer cuando amonesten bíblicamente (Hebreos 13.17). No se debe hablar de ellos en forma despreocupada o irrespetuosa (1 Timoteo 5.1,19).
En la mayoría de las iglesias hay también otros obreros designados por los ancianos para trabajar bajo su guía. Los diáconos trabajan especialmente en las obras de caridad de la iglesia (1 Timoteo 3.13). Puede haber evangelistas que dediquen su tiempo a la predicación (2 Timoteo 4.5). Hay también diversas clases de maestros (Efesios 4.11; Hechos 13.1). Todo cristiano encontrará oportunidad de colaborar con todos estos obreros.
Los ancianos serán los consejeros espirituales. Son cristianos experimentados y conocedores que tienen encomendado "vigilar nuestras almas". Se puede tener confianza para consultar con ellos todos los problemas espirituales.
3. Debe contribuirse económicamente con regularidad para la obra de la iglesia. Ya se ha estudiado sobre esto en otra lección. No debe servirnos de muestra lo que otros den para la obra. Muy a menudo la parte más pesada de la obra de la iglesia es llevada adelante mediante los sacrificios de la minoría. Ninguno de nosotros recibirá bendición por una obra en la que no haya participado (2 Corintios 8.13,14).
4. Cada quien debe hacer su parte en la obra de la iglesia. No podemos pagar para que se haga nuestra parte de la obra dentro de la iglesia. No recibimos ningún crédito por el trabajo que otros hagan. Esto se explica claramente en Mateo 25.14-30. En la parábola de los talentos, cada quien fue juzgado por lo que había hecho personalmente. No se puede decir que se trataba de una tarea de grupo, sino de la obra individual.
5. Debe ayudarse a mantener la unidad de la iglesia. Esa unidad no es algo accidental. Hay aquí algunos ejemplos de lo que se puede hacer. Ser pacificador cuando haya diferencias entre los hermanos (Mateo 5.9). No debe el cristiano entrometerse en los asuntos particulares de los demás (1 Tesalonicenses 4.13; 2 Tesalonicenses 3.11-22). Evitar murmuraciones (1 Timoteo 5.13). Evitar discusión de asuntos sin importancia (2 Timoteo 2.23; 1 Timoteo 6.3,4). Esto también quiere decir no discutir asuntos sobre los cuales no haya una clara revelación o que no sean de importancia. Evitar parcialidades (1 Timoteo 5.21). Esto quiere decir que todo cristiano debe conocer bien a todos los miembros de su iglesia y tratarlos a todos en igual forma, hasta donde sea posible.
6. Debe vivirse una vida que represente a la iglesia. Estudiar 1 Timoteo 4.12 y Tito 2.7,8. Los enemigos de la iglesia se deleitan si encontrar a algunos cristianos que no llevan una vida recta, y en usarlo como disculpa para atacar a la iglesia. Hay que evitar que los que enseñan el evangelio sean colocados en la posición embarazosa de tener que ofrecer disculpas por los que se hacer llamar cristianos sin vivir vidas rectas. Ninguno de nosotros es perfecto, pero todos debemos esforzarnos para ser un ejemplo viviente de lo que es un cristiano. El pecado de David ocasionó vergüenza a Israel (2 Samuel 12.13,14).
7. Debe a ayudarse a que la iglesia complazca a Dios en todas las cosas. Hay que revisar todo lo que dice la Biblia sobre estas cosas e insistir en que sólo se dé enseñanza apegada a las Escrituras (2 Juan 9.11). Animar a los otros hermanos a que trabajen más por el Señor y a que sean fieles (Hebreos 10.24). Cuando se sepa que hay alguna buena obra por hacer, llévese a la atención de los ancianos y de los demás hermanos. Debe vigilarse con todo celo que la iglesia se mantenga pura y a salvo de personas pecadoras y malvadas. Dios nos indica qué es lo que hay que hacer con éstos, y sabemos que se disgusta si no se siguen sus indicaciones sobre el particular (2 Tesalonicenses 3.6,14; 1 Corintios 5.1-11). Siempre que sea necesario y oportuno amonéstese a los hermanos que estén siendo infieles.
Testimonio Personal
1. ¿Hay ancianos en su iglesia? ¿Los conoce usted?
2. ¿Está usted contribuyendo económicamente con toda liberalidad para la obra de su iglesia?
3. ¿Está usted haciendo la parte de la obra de la iglesia que le corresponde?
4. ¿Cree usted que su vida es un buen ejemplo de lo que debe ser una vida cristiana?

5. ¿Está usted animando a los otros hermanos a que trabajen más por el Señor?