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viernes, 1 de mayo de 2015

El Divorcio

I. Los propósitos del matrimonio.
A. El compañerismo, Gén. 2:18.
B. Para evitar fornicación, 1 Cor. 7:2-5. Como el Señor nos da alimento para satisfacer el hambre, nos da el matrimonio para satisfacer los deseos sexuales. Según los consejeros matrimoniales muchos hombres son egoístas y no consideran a sus esposas, sino que solamente quieren gratificar su propia pasión. Por eso, según tales profesionales, a muchas mujeres les gustaría eliminar las relaciones íntimas del matrimonio.
C. La procreación, Gén. 1:28; 1 Tim. 2:15; 5:14 (no sólo “tener” hijos sino “criar” hijos).
D. Es un arreglo ideal para la protección económica de la mujer y los hijos, 1 Tim. 5:8; Tito 2:5. Esto produce un estado de bienestar. El divorcio (o abandono) es una de las causas principales de la pobreza en cualquier país.
E. La felicidad, Prov. 18:22; Ecles. 9:9.
G. Contribuye al desarrollo de la personalidad de cada miembro de la familia, sobre todo la de los hijos.
H. Contribuye al bienestar de la sociedad en general. El hogar es el fundamento de la nación. Si los hogares de los miembros de la iglesia son estables, esto contribuye fuertemente al bienestar de la congregación y, por el otro lado, problemas familiares pueden causar problemas en la congregación.
II. La importancia del matrimonio.
A. Lo serio y lo divino del matrimonio se ve en que es tipo de la relación entre Cristo y su iglesia(Efes. 5:24-27, 32).
B. El matrimonio es un pacto solemne, hecho entre el hombre, la mujer y Dios, Prov. 2:17; Mal. 2:14; Rom. 7:2, 3; 1 Cor. 7:37,39.
C. Y Dios dice, “dejará el hombre a su padre y madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Gén. 2:24; Mat. 19:5,6).
D. El matrimonio es, pues, un arreglo permanente.
1. No eterno, Mat. 22:29, 30; Luc. 20:36.
2. Pero sí debe durar hasta que la unión sea disuelta por la muerte; la palabra “unirse” (Mat. 19:6) es proskollao, forma intensificada de kollao, “encolar o cementar juntamente, luego, unir firmemente” (Diccionario Vine). ¡Unir con goma! ¿Qué tal la goma matrimonial de muchas parejas? Hoy en día hay distintas marcas de pegamento sumamente fuertes que son capaces de unir dos cosas muy diferentes, pero la “goma” del matrimonio debe ser más fuerte que todas las demás.
3. Lo que Dios juntó “no lo separe el hombre”, Mat. 19:6. (El concepto moderno es que el matrimonio debe durar “hasta que dejemos de ‘amarnos’ el uno al otro”).
III. Los términos que se usan con respecto al divorcio.
A. Mat. 5:32, repudiar (apoluo, soltar, repudiar, despedir).
B. Mat. 19:6, separar (chorizo). Hoy en día algunos hacen mucha distinción entre “separarse” y “divorciarse”, pero es obvio en estos textos que básicamente no hay diferencia entre “repudiar” y “separarse”. La Biblia no hace tal distinción. Si no están juntos, están separados (divorciados).
C. 1 Cor. 7:10, 11, 15 separarse (chorizo). Obsérvese que Pablo dice que “no yo, sino el Señor” dice “que la mujer no se separe del marido”. Pablo usa la misma palabra que Jesús usó cuando dijo “no lo separe el hombre”. Si el hombre repudia a la mujer o si la mujer simplemente se separa del hombre, en ambos casos separan lo que Dios juntó.
1. Obsérvese también en 1 Cor. 7:11 que cuando la mujer se separa del marido, ya no está casada ante los ojos de Dios, pues Pablo dice “quédese sin casar”. La palabra “casarse” se usa para describir la unión matrimonial, sea legítima o no.
2. Es muy importante evitar el error enseñado por algunos de que está bien separarse o divorciarse con tal que no se vuelva a casar. Pablo no dice tal cosa. Por el contrario, él prohíbe el separarse. El agrega, “y si se separa, quédese sin casar” para que no se cometa otro pecado que sería aun más difícil corregir. Estando separada hay esperanza de que “reconcíliese con su marido”, pero casándose con otro hombre, el asunto llega a ser mucho más complicado y difícil. Habiendo contraído matrimonio con otro ¿cuántas mujeres están dispuestas a disolver esta unión adúltera? (Rom. 7:2, 3).
D. 1 Cor. 7:12,13, 15, abandonar, dejar, despedir (aphiemi),
IV. Lo que el divorcio hace.
A. Separa lo que Dios une o junta, Mat. 19:6. Va en contra del plan de Dios establecido en la creación del hombre (Gén. 1:26, 27; 2:18, 24).
B. Hace dos carnes cuando debe haber una sola carne, Mat. 19:6.
C. Destruye la protección contra la fornicación, 1 Cor. 7:2-5, 9; 10:13
D. Destruye el hogar. Los hijos son víctimas inocentes de esta gran injusticia. Es un verdadero trauma para ellos. Son víctimas del egoísmo y la carnalidad que provoca el divorcio. (Se puede agregar que otros familiares de los divorciados, sobre todo los padres, sufren por causa de este mal).
E. El divorcio no por fornicación mancha la iglesia, Efes. 5:26, 27.
F. Con razón Dios aborrece el divorcio (Mal. 2:14), y si amamos a Dios y le servimos, debemos amar lo que El ama y aborrecer lo que El aborrece. Rom. 12:9, “Aborreced lo malo, seguid lo bueno”. Heb. 1:9, hablando de Cristo, “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad”. Si los cristianos tuvieran la mente de Dios, ni pensarían en el divorcio como “el remedio” de sus problemas matrimoniales (excepto en el caso de fornicación).
V. ¿Cómo se puede evitar el divorcio?
A. Recordar que Jesús no permite el divorcio excepto por una sola causa, la fornicación (cualquier pecado sexual), Mat. 5:32; 19:9.
B. Debemos olvidar, pues, las otras “causas” (tan populares con la gente): incompatibilidad, no se entienden, problemas financieros, crueldad, lenguaje abusivo, que él no es cabeza, que ella no está sujeta, los suegros (y cuñados), borrachera, es criminal, ella es llorona, regañona, gastalona, etc.
C. Estar resueltos a “amar” el uno al otro en sentido bíblico, Efes. 5:24; Tito 2:4, 5. Como Jesús nos ama, un amor servicial y sacrificial, sin egoísmo (¿qué ganó Jesús al amarnos?). Ser buenos el uno con el otro. Buscar el bien y la felicidad el uno del otro. (¿“No te amo”? Hágalo pues. Es mandamiento de Dios. No confundir “amar” con “me gusta”.)
D. Recordar que son una sola carne. Son uno. Lo que afecta a mi esposa me afecta a mí; lo que afecta a mi marido me afecta a mí. Efes. 5:28, 29. Si ama a su esposa (marido), se ama a sí mismo. Si lastima a su esposa (marido) se lastima sola(o).
E. Que los dos sean fieles a Dios, pues si son fieles a Dios serán fieles el uno al otro. Leer y estudiar la Biblia juntos. Orar juntos. Humillarse y dejar todas las obras de la carne y llevar el fruto del Espíritu (Gál. 5:19-23). Col. 3:19, no ser áspero (duro, cruel) con su esposa. 1 Ped. 3:7, vivir con ella sabiamente. Deben tener plena confianza el uno en el otro. Dejar celos, envidias, sospechas. Una de las bendiciones más grandes de Dios es la plena confianza en la pareja. Produce sentimiento de seguridad y tranquilidad.
F. Asociarse con miembros fieles, maduros, espirituales. Tal asociación fortalece el matrimonio, pues las parejas se ayudan mutuamente. Conviene que los cristianos se junten frecuentemente para estudiar y cantar himnos, como también simplemente estar juntos para comer y disfrutar otras actividades sociales. Si los miembros se asocian solamente en las reuniones de la iglesia, ¿qué tan fuertes serán los lazos de amistad y confianza? Cuando hay problemas en el matrimonio ¿quiénes les ayudarán?
G. Estudiar cuidadosamente los principios bíblicos que producen buenas relaciones con otros; es decir, cómo llevarse bien con otros.
1. En cuanto a la verdad bíblica hay que estar firme, pero hay muchos pleitos sobre opiniones; por eso, no pensar que siempre tiene que “salirse con la suya”; Rom. 12:3,10 (dar preferencia unos a otros),16; Fil. 2:4, “cada uno considere al otro como más importante que a sí mismo” (LBLA).
2. El marido es la cabeza de la familia, pero esto no quiere decir que la mujer siempre tiene que complacerle en todo. Si el hombre ama a su esposa, le quiere complacer.
3. Sant. 5:16, Confesar faltas en lugar de siempre buscar las faltas del cónyuge.
4. Col. 3:12, 13, “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro”.

El Matrimonio, El Divorcio Y Segundas Nupcias

1. El Casamiento, ceros; casarse, GAMEO. Heb. 13:4.
A. 1 Cor. 7:10, "unidos en matrimonio"; "casados" (BAS).
B. 1 Cor. 7:2, tener su propia mujer, tener su propio marido; Mat. 14:4, "tenerla"; Jn. 4:18, "cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido".
C. Rom. 7:3, "si en vida del marido se uniere a otro varón será llamada adúltera ... si se uniere a otro marido, no será adúl­tera". Literalmente, si "es" o "llega a ser de" otro varón, otro marido.
D. 1 Cor. 7:12, "vivir con"; literalmente, morar con.
E. A veces se oye decir que "viven jun­tos pero no están casados". La Biblia uti­liza la palabra "casarse" aun en los casos en que la unión es pecado. Mat. 5:32 "el que se casa con la repudiada comete adul­terio". Es casamiento, pero es pecado.
II. "Lo Que Dios Juntó", Mat. 19:6. A. Dios no junta a estas personas:
1. Mat. 5:32, "el que se casa con la repudiada comete adulterio".
2. Mat. 19:9, "cualquiera que repu­dia a su mujer, salvo por causa de forni­cación, y se casa con otra adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera".
3. Rom. 7:3, "si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúl­tera".
4. Mat. 14:4, "no te es lícito tenerla".
B. Dios junta a éstas personas:
1. Los que están libres para casarse (nunca se han casado; quedó viudo(a); re­pudió a su compañero(a) por causa de fornicación;
2. El hombre y la mujer que consien­ten en ser esposos, hacen pacto el uno con el otro (Mal. 2:14), y con Dios (Prov. 2:17);
3. Lo indican públicamente, avisando a los familiares, etc. conforme a la costumbre de la gente;
4. Cohabitan.
C. Rom. 13:1-4 enseña que debemos cumplir con la ley civil. Por lo tanto, es necesario cumplir con los requisitos del gobierno respecto al matrimonio. Pero las dos personas descritas arriba ya están casadas con o sin licencia. Se debe obtener una licencia para conducir un auto, pero sería absurdo decir de uno que obviamente está conduciendo un auto que no lo hace porque no trae licencia. Violar Rom. 13:1-3 es pecado pero no es forni­cación.
D. La iglesia romana practica un error grande en anular o invalidar el matrimo­nio de ciertas parejas; por ejemplo, en el caso de jóvenes que se casan sin el per­miso de sus padres, o en caso semejante, la iglesia a veces separa lo que Dios juntó.
III. El Divorcio.
A. Mat. 5:32; 19:9, "repudiar"; Mal. 2:16, Dios "aborrece el repudio".
B. 1 Con 7:10, "no se separe del marido"; ver. 11, "si se separa; "no aban­done a su mujer"; ver. 12, "no la aban­done"; ver. 15, "se separa", Mat. 19:6 "no lo separe". La "separación" de estos textos no es la separación provisional debida al trabajo, etc., sino a una enajenación, una separación causada por disgustos, enojos, y problemas. Se trata de la separación de los esposos que ya no quieren seguir viviendo juntos como esposos.
C. El "repudiar" de Cristo y el "separarse" o "abandonar" de Pablo se refieren a la misma cosa.Pablo dice sobre esto: "mando, no yo, sino el Señor" 1 Cor. 7:10. El Nuevo Testamento no hace distinción entre la separación y el divorcio. Tampoco trata los temas de licencia, abogados, ayuda para la divorciada y para los niños, cuánto tiempo deberían esperar los divor­ciados antes de casarse otra vez, etc.
D. La persona separada ya no está casada: 1 Cor. 7:11, "y si se separa, quédese sin casar(AGAMOS, la "a negativa" precede la palabra GAMOS), no está casada, y debe quedarse sin casar a menos que se reconcilie con su marido. Si se reconcilia con su marido, ya estará casada otra vez con él. Mucha gente habla del casamiento en otra forma: se dice que "ella está casada con fulano, nada más que están separados". La Biblia no habla así.
E. Cristo dice claramente que "cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la re­pudiada, adultera" (Mat. 19:9). Pablo dice: "quédese sin casar" (1 Cor. 7:11).
IV. Duo (Ligar) - Otro Aspecto De "Lo Que Dios Juntó".
A. La palabra DEO se usa en tres textos:
1. Rom. 7:2, "la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive". Sigue sujeta o ligada por la ley a su marido, aunque se uniere a otro varón. Ella puede estar unida a otro varón (y será llamada adúltera), pero sigue ligada por la ley a su marido. Este "ligar" no se refiere a la unión física (obviamente no está ligada a él físicamente, porque está viviendo con otro hombre), sino que se re­fiere a la obligación que le debe a su marido y a su Dios. Hizo pacto con él y con Dios (Mal. 2:14; Prov. 2:17). Sigue obligada.
2. 1 Cor. 7:27, "ligado a mujer".
3. 1 Cor. 7:39, "la mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive". ¿Ligada por cuánto tiempo? Hasta la muerte de su marido.
B. Herodes "tenía" a Herodías, pero ella estaba "ligada" a Felipe. Ella vivía con un hombre, y estaba ligada a otro. Mat. 14:3,4.
C. Mat. 5:32; 19:9. Estos textos indican que las personas mencionadas no quedaron "desligadas" y libres para casarse otra vez, excepto por causa de la fornicación. Estaban ligadas (obligadas, restringidas) por la ley del primer com­pañero. Los casados tienen pacto con Dios, y unos con otros.
D. 1 Cor. 7:15 no usa la palabra DEO, sino DOULOO: "Pero si el incrédulo se se-para, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en se­mejante caso, sino que a paz nos llamó Dios". El hermano o la hermana sí queda ligado(a) (DEO) a la ley de su com­pañero(a); tiene obligación; debe quedarse sin casar o reconcíliese a su compañero. Pero no se ha esclavizado (la palabra DOULOO significa esclavitud). El cristiano nunca se ha esclavizado. El tiempo del verbo indica, "no ha sido es­clavizado"; nunca fue esclavo, y sigue siendo libre como siempre. No es correcto que el siervo de Cristo se sujete a ningún hombre, ni para salvar su matrimonio.
V. Argumentos Falsos Para Justificar Las Segundas Nupcias.
A. Recuérdese que Mat. 5:32; 19:9 en­señan que la fornicación es la única causa para divorciarse y volverse a casar. Pero muchos hermanos quieren justificar a los hermanos que se han casado dos o tres veces, sin esta causa legítima.
B. Dicen algunos hermanos:
1. Error No. 1: que en el bautismo todo quedó perdonado y olvidado, y pueden seguir viviendo como esposos. Pero el bautismo solamente lava los peca-dos que hemos dejado y no lava "relaciones malas". Debemos arrepen­timos de los pecados. Si alguno comete el adulterio mencionado en Mat. 19:9; Rom. 7:3, etc. antes del bautismo, entonces seguiría en el mismo pecado después del bautismo, si no deja de practicarlo; to­davía sería pecado después del bautismo, si era pecado antes del bautismo. El bautismo no cambia el estado matrimo­nial.
2. Error No. 2: que este pecado se cometió cuando aún eran ignorantes de la ley de Cristo. Es caso triste, porque la ig­norancia es la causa de muchos pecados, pero ¿qué dice Hech. 17:30? "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepien­tan".
3. Error No. 3: que la gente en el mundo no está sujeta a la ley de Cristo; por lo tanto, Mat. 19:9 no tenía aplicación en su caso antes de bautizarse. Entonces ¿Cristo no tiene toda autoridad como Mat. 28:18 dice? Si el mundo no está su-jeto a la ley de Cristo, entonces no debe­mos predicarles la ley de Cristo; no debe­mos predicarles el evangelio, porque ¿qué es el evangelio si no es la enseñanza (la ley) de Cristo?
4. Error No. 4: que el mundo está sujeto solamente a la ley escrita en su con-ciencia como Pablo dice en Rom. 2:14, 15. Pablo explica que los gentiles no estaban sujetos a la ley de Moisés, sino que serán juzgados por la ley escrita en su concien­cia. Pero cuando Cristo vino y nos dejó su perfecta ley de libertad, todo el mundo está bajo esta ley.
5. Error No. 4: que Pablo dice que "Cada uno en el estado en que fue lla­mado, en él se quede" (1 Cor. 7:20); por eso, que los que están mal en su matrimo­nio deben permanecer en ese estado ma­trimonial. Pero Pablo explica este texto: él habla de los esclavos y los incircuncisos, pero no habla de los que están mal en su matrimonio.
6. Error No. 5: que el fornicario re­pudiado puede casarse otra vez porque la fornicación y el divorcio o el divorcio y la fornicación disuelve el matrimonio. Esta doctrina popular hace burla de la en­señanza de Cristo. En todo caso de segundas nupcias existen estos dos factores (la fornicación y el divorcio o el divorcio y la fornicación). Según esta doctrina corrupta todo el mundo está bien en segundas nup­cias, y por demás habló Jesús sobre el tema. Los que no traen la doctrina de Cristo no deben ser recibidos en la iglesia (2 Juan 9-11), y muchos hermanos no traen la doctrina de Cristo sobre el ma­trimonio, el divorcio y segundas nupcias.