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miércoles, 29 de abril de 2015

Creer y obedecer

 "¿Qué debo hacer para ser salvo?" Esta es la pregunta más importante de nuestra vida. Todos hemos pecado (Romanos 3:23) y por causa de esto nos espera el castigo eterno si no obtenemos el perdón de Dios.
Muchos religiosos contestan esta pregunta diciendo, "Simplemente reconoce que eres pecador, confiesa a Jesús como tu Salvador, y ora; con esto serás salvo". Pero ¿cómo contesta la Biblia?
Esta fue la pregunta hecha por el carcelero de Filipos. La respuesta fue "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo" (Hechos 16:30, 31). Desde luego, Pablo no quería decir que el carcelero sería salvo por la fe sola. Aunque en este texto Pablo no dijo nada del arrepentimiento ni de la oración, etc., muchos otros textos sí mencionan estos y otros requisitos.
Lo mismo se puede decir de Juan 3:16. Jesús dice, "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Jesús no quiere decir que somos salvos por la fe sola. La palabra creer abarca la obediencia (Jn. 3:36; Rom. 1:5; 16:19, 26).
El apóstol Pedro dice, "¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" (1 Pedro 4:17); también el apóstol Pablo habla de obedecer al evangelio en 2 Tesalonicenses 1:8 (Cristo vendrá "para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo"). Por tanto, es obvio que el creer de Juan 3:16 y Hechos 16:30 incluye la obediencia al evangelio.
Nadie cree en la salvación por "fe sola". Aunque muchos citan Juan 3:16 y Hechos 16:30 para probar que somos salvos por la fe sola, estos mismos explican que es necesario amar a Dios con todo el corazón (Mateo 22:37); que es necesario arrepentirse de los pecados (Lucas 13:3; Hechos 17:30); que es necesario invocar el nombre del Señor (Romanos 10:13); que es necesario confesar a Cristo (Mateo 10:32; Romanos 10:9, 10), etc. Es muy obvio, pues, que en realidad nadie cree que somos salvos por la fe sola. Entonces, ¿qué debemos hacer para ser salvos?
¿Qué dijo el apóstol Pedro cuando los judíos preguntaron, "¿qué haremos?" (Hechos 2:37). Guiado por el Espíritu Santo Pedro les dijo, "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (ver. 38). En el mismo sermón (ver. 21) Pedro había dicho, "Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". Por eso, concluimos que "invocar el nombre del Señor" equivale a obedecer al evangelio, es decir, creer en Cristo, arrepentirse de los pecados, confesar a Cristo como el Hijo de Dios y ser bautizados para el perdón de los pecados.

¿Qué Debo Hacer Para Ser Salvo?

(Esta la Tercera Lección de una serie de siete lecciones para la obra personal.)
I. El Hombre Debe Hacer Algo.
A. Pablo contesta la pregunta (Hech. 16:30-33): "Cree en el Señor Jesucristo" y en la misma hora de la noche (medianoche) se bautizó el carcelero.
B. Esto refuta el error de que el hom­bre no puede hacer nada. El calvinismo enseña que debido al pecado original, el hombre no puede hacer nada, que ni puede tener el deseo de creer, que aun la fe es don de Dios.
1. La teología moderna retiene so­lamente algunas partes del calvinismo y está enredada en inconsecuencias absur­das. El calvinismo, aunque bien errado, es un sistema lógico. La base es el pecado original: luego siguen forzosamente la elección especial, la expiación limitada, la gracia irresistible y la perseverancia de los santos (que no pueden caer).
2. Por ejemplo, muchos dicen que el hombre sí tiene libre albedrío, pero que no puede creer sin la ayuda especial de Dios, que no puede simplemente leer u oír el evangelio y creer.
3. También enseñan algunos (por ejemplo, los bautistas y los presbiterianos) que los verdaderos creyentes no pueden caer de la gracia.
4. Casi todos los sectarios han querido modificar la doctrina del pecado original, pero no la abandonan. Siguen hablando de la naturaleza adámica, carac­terísticas heredadas, tendencias inhe­rentes, etc. (Aun algunos hermanos en Cristo enseñan que Dios no carga al cris­tiano con sus pecados de flaqueza e igno­rancia).
C. Los evangélicos confunden la base de nuestra salvación (la parte divina) con las condiciones o sea, los requisitos que el hombre tiene que cumplir.
1. Según el calvinismo, la salvación es por la gracia sola; el hombre no puede hacer nada (está totalmente depravado) y Dios hace todo.
2. Según esto, la salvación es, prácti­camente, incondicional.
3. Pero las iglesias humanas dicen que la salvación es por la fe sola. Si es por la fe, entonces la salvación es condicional: el hombre tiene que creer.
5. Si el hombre hace una sola cosa, puede hacer muchas cosas.
II. ¿Qué Debe El Hombre Hacer, Pues, Para Ser Salvo?
A. Oír el evangelio. La fe viene por el oír (Rom. 10:17). Dice Efes. 2:8, "por gra­cia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios". Pablo no dice que la fe es don de Dios, sino que la salvación es don de Dios. Cada uno tiene que oír y creer.
1. En Hech. 16:30-34 vemos que el carcelero tuvo que oír y creer, él y su casa.
2. En todo caso de conversión re­gistrado en Hechos de los Apóstoles, tu­vieron que oír y creer.
3. Muchos no oyen, Mat. 13:15; por lo tanto, Jesús dice "el que tiene oídos para oír, oiga" (Mat. 13:9); "Mirad lo que oís (Mar. 4:24) y "Mirad cómo oís" (Luc. 8:18).
B. Creer. Jn. 8:24; 20:30, 31, las señales de Jesús producen fe, y la fe nos mueve a obedecer al evangelio para ser salvos.
1. Sin fe es imposible agradar a Dios, Heb. 11:6.
2. La fe que salva no es una fe ciega, sino que se basa en la abundante eviden­cia que encontramos en las Escrituras.
3. No somos salvos por creer lo que nos guste, lo que nos convenga, lo que nuestros padres crean, sino por creer en Cristo y en el evangelio puro del Nuevo Testamento.
C. Amar a Dios con todo el corazón (Mat. 22:37). Es imposible amar a Dios sin amar la verdad revelada por Dios (2 Tes. 2:10-12).
1. Muchos oyen, creen y dicen que el sermón fue "muy bonito" pero no aman a Dios y no obedecen al evangelio.
2. Algunos son "amadores de sí mis­mos ... amadores de los deleites más que de Dios" (2 Tim. 3:2-4). Aman más a sus familiares y amigos (Mat. 10:34-38) que a Dios y la verdad.
D. Arrepentirse (tener cambio de corazón) y dejar todo pecado y error reli­gioso.
1. Luc. 13:3-5; Hech. 2:38; 3:17-19; 17:30; Apoc. 9:20, 21.
2. El arrepentimiento es producido por la "tristeza que es según Dios", 2 Cor. 7:9, 10.
E. Confesar que Jesucristo es el Hijo de Dios (Dios el Hijo). Mat. 16:16; Jn. 20:28; Hech. 8:37; Rom. 10:9, 10.
1. Esta confesión significa que Jesu­cristo es Dios el Hijo, Mat. 1:23; Rom. 9:5; Tito 2:13; Col. 2:9.
2. No debemos tener vergüenza de confesarlo, Mat. 10:32, 33; Mar. 8:38.
F. Bautizarse en agua, Mar. 16:16; Hech. 2:38; en todos los ejemplos de con­versión en el libro de Hechos, las personas fueron bautizadas.
1. ¿Qué es el bautismo? Es una sepultura de la persona en agua y una re­surrección del agua, Rom. 6:4; Col. 2:12.
2. ¿Para quién es el bautismo? es para aquél que crea y se arrepienta. Por lo tanto, no es para infantes. Estos no tienen pecado; es imposible nacer con pecado, porque "el pecado es infracción de la ley" (1 Jn. 3:4).
3. ¿Para qué es el bautismo? es para el perdón de pecados, Hech. 2:38 (no es una ordenanza de la iglesia; no es una seña externa de una gracia interna como suelen decir los evangélicos).
4. Y también, es para ser añadido a la iglesia (Hech. 2:47).