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viernes, 1 de mayo de 2015

Matrimonio, divorcio y segundas nupcias

Introducción.
A. En otro estudio en esta serie de lecciones se han presen­tado algunos pensamientos sobre el matrimonio. Pero en esta lección se examina el mismo tema en conexión con el divorcio.
B. Este tema abarca algunos problemas muy serios. No hay nadie que pueda resolver todos los problemas que se puedan presentar, pero hay dos cosas muy urgentes: aprender la en­señanza de Cristo, y respetarla como la autoridad suprema y fi­nal sobre todo aspecto del tema.
C. No hay otro tema mas descuidado en el mundo religioso. Aun entre hermanos en Cristo hay mucha confusión. Lamentablemente hay hermanos que profesan ser "conservadores" que enseñan los errores más graves sobre este tema.
D. En este estudio se ha dado énfasis a que los arreglos de Dios son perfectos, y son para nuestro bienestar y para nuestra felicidad. Cuando dos personas están mal en su matrimonio, no les beneficia que alguien cambie la ley de Cristo para "aliviar" su problema. La ley de Cristo es buena y es, además, una gran bendición, aun para los que la han violado. La ley expone el error para producir el arrepentimiento (2 Cor. 7:10), y la corrección necesaria.
E. Tal vez los que recibirán el provecho mas grande de tal estudio son los jóvenes que todavía no se casan, o que habién­dose casado quieren con toda sinceridad seguir los caminos de Dios. Si este estudio contribuye algo de beneficio para evitar un solo divorcio, este esfuerzo habrá sido recompensado ampliamente.
I. El casamiento.
A. La palabra gameo se traduce "casarse". Aparece 29 ve­ces en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, 1 Cor. 7:10, "unidos en matrimonio" (casados); ver. 11 "quédese sin casar"; 1 Tim. 4:3, "prohibirán casarse", etc.
B. La misma cosa se expresa en otras formas:
1. Tener mujer, tener marido, 1 Cor. 7:2; "No te es lícito tenerla", Mat. 14:4; "cinco maridos has tenido", Juan 4:18.
2. Unirse a, Rom. 7:3, "si ... se uniere a" (literalmente, si llega a ser de o para).
C. La palabra "casarse" (y las otras palabras que expresan la misma idea) se emplean con referencia a la unión del hombre con la mujer, sin referencia a la legitimidad. Hay muchísimas parejas que están casadas que adulteran (siguen cometiendo adulterio). El hecho de que su unión esté bien delante de los hombres -- la ley civil y la mayoría de las religiones -- no da ninguna garantía de que esté bien en los ojos de Dios. Por eso insistimos en que la autoridad suprema y final sobre el asunto es la ley de Cristo.
D. Es importantísimo que todos reconozcan esto: el casarse, hablando bíblicamente, significa sencillamente tener mujer o tener marido, estar unido a mujer o marido, morar con, etc. Es todo. Muchos se sienten muy bien con que "están casados", como si esto fuera el único requisito de Dios, pero los tales es­tán muy equivocados.
E. Se habla mucho del "lazo matrimonial", y se afirma que es muy solemne y muy sagrado, pero muchísimos "lazos matrimo­niales" no son sagrados, sino son lazos de adulterio.
II. "Lo que Dios juntó".
A. Los casados deben estar seguros de que Dios los juntó. Dice Cristo en Mat. 19:6, "lo que Dios juntó, no lo separe el hombre". Dios no junta a toda pareja que desee casarse.
B. Dios no junta a los siguientes:
1. Mat. 5:32, "el que se casa con la repudiada comete adulterio". Jesús aplica la palabra "casarse" a esta unión, pero la clasifica como adulterio. Comete -- tiempo presente continuo -- o sigue cometiendo adulterio con ella. Muchos hermanos dicen que es imposible "vivir en adulterio", pero si dos personas siguen practicando regularmente el adulterio, entonces "viven" en adulterio; compárese Col. 3:5-7, "anduvisteis" en fornicación. Algunos han dicho, "Pero el hombre no puede cometer adulte­rio con su esposa". Según Cristo, es precisamente lo que hace, y sigue haciéndolo. ¿No habló Jesús de los "maridos" de la mujer samaritana? ¿Estaba bien con ellos o cometía adulterio con ellos?
Dios no junta a los que no tienen el derecho de casarse.
2. Mat. 19:9, "cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera". "Se casa con otra". Están "casados", pero siguen cometiendo adulterio. Dios no junta a los tales. Es imperativo que se entienda que muchas personas "casadas" cometen (están cometiendo) adulterio.
3. Rom. 7:3, "si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera". Están unidos o casados. Pero Dios no los junta.
4. Mat. 14:4, Herodes "tenía" la mujer de otro, pero Dios no los juntó.
C. Dios junta:
1. A la pareja (hombre, mujer) que tiene libertad para casarse, porque
a. nunca se habían casado antes;
b. uno de los dos (o los dos) quedó viudo(a);
c. uno de los dos (o los dos) repudió a su primer cónyuge por causa de la fornicación.
2. A la pareja (hombre y mujer) que hace pacto entre sí y con Dios para ser esposos (Prov. 2:17; Mal. 2:14) y ratifican o hacen público en alguna forma su propósito de casarse; y luego cohabitan.
D. Rom. 13:1; 1 Ped. 2:13, 14. Estos textos enseñan que se debe guardar la ley civil, y por lo tanto, se debe completar los requisitos del gobierno con respecto al matrimonio. Pero las dos personas descritas arriba fueron juntadas por Dios para ser esposos, con o sin licencia civil. Sin licencia están mal, porque desobedecen la ley de Rom. 13:1; 1 Ped. 2:13,14 y deben arrepentirse de este mal y deben cumplir cuanto antes con esta ley de la tierra que es también ley de Dios, pero no son forni­carios.
1. Además, si algún matrimonio quiere obedecer al evan­gelio y su única falta es la de no haber cumplido con la ley civil con respecto a su estado matrimonial, entonces nadie debe im­pedir su bautismo. Después de bautizados deben cumplir cuanto antes con este requisito.
2. Sin embargo, si quieren obedecer al Señor el día domingo, no sería posible cumplir con la ley civil ese mismo día, pero deberían ser bautizados ese mismo día. Los que rehúsan bautizar a tales personas darán cuenta a Dios en el juicio. Porque hoy es el día de salvación. No hay nadie en el vasto mundo que debiera posponer su obediencia hasta otro día por ninguna causa, porque como siempre predicamos, "No hay mañana".
3. ¿Están en fornicación? Algunos hermanos se atreven a acusar a tales parejas de la fornicación. Según este proceso de "razonar", los hijos de tales parejas son bastardos. Tales acu­sadores son llevados a estos extremos por su prejuicio. Van más allá de lo que está escrito e imponen su propias opiniones como ley sobre la iglesia de Cristo.
4. ¿Es "concubinato"? La palabra "concubinato" se usa de tal unión. Dice Larousse de concubinato: "Vida que ha­cen el hombre y la mujer que habitan juntos sin estar casados". Larousse y otros muchos definen la palabra "casarse" como "casarse legalmente", pero la Biblia no usa así la palabra "casarse". Todos los que se unan como esposos y lleguen a ser una carne están casados. Mat. 5:32, "el que se casa con la repu­diada, comete adulterio"; está mal en su matrimonio, pero se casa, las dos personas están casadas. El lenguaje no puede ser más sencillo y claro. Me admiro de que tantas personas -- aun hermanos -- persistan en decir de ciertas parejas que "no están casados". Sí, están casados. En el caso descrito en Mat. 5:32 es­tán mal, pero están casados, con o sin licencia.
5. La "unión libre". Así también los que viven en la llamada “unión libre” están casados ante los ojos de Dios si en verdad cumplieron los requisitos básicos del matrimonio. Sin embargo, hay que preguntar “¿libre de qué?” Es una unión que por el momento es libre de una licencia, pero si piensan que están libres para separarse (no por fornicación) y volverse a casar con otra persona,están mal (están cometiendo fornicación), porque si no hay compromiso de vivir juntos hasta la muerte, no están casados ante los ojos de Dios. Pero si se casaron formalmente con vo­tos serios y con alguna forma de ratificación (haciendo público su propósito de casarse, por ejemplo, con una comida), en­tonces es incorrecto usar la palabra "concubinato" o “fornicación” para describir su unión.
Hay gran número de parejas que se han unido sincera­mente como esposos, tienen hijos y cumplen como esposos y padres, que por varias razones no han legalizado su unión. No defendemos su negligencia de los requisitos legales, pero de ninguna manera pueden los tales clasificarse como fornicarios, y también se debe evitar la palabra "concubinato" porque en la Biblia esta palabra significa "esposa secundaria".
6. Pero hay que recalcar que no pueden decir tales parejas, "Podemos dejar esta unión para casarnos con otros, porque no estamos casados legalmente". La enseñanza de Jesús en Mat. 5:32; 19:9, etc. se aplica a esta pareja. En esto se ve el peligro de la expresión "unión libre". Se puede defender la unión de un hombre y una mujer que se unen seria­mente con el propósito de formar hogar, tener hijos y cumplir como esposos y padres, pero si las personas que viven en unión libre piensan que están "libres" para separarse y "casarse" (legalmente) con alguien más, entonces tal unión es fornicación.
Que se repita con toda claridad y firmeza que si dos personas se unen (con o sin licencia) sin hacer pacto solemne de ser esposos hasta que la muerte los separe, entonces tal unión no es matri­monio aceptable en los ojos de Dios, sino fornicación.
Este servidor se ha dado cuenta en entrevistas personales de este problema. Después de hacer repetidas veces la pre­gunta, "¿Por qué no obtienen licencia para cumplir con la ley?" he observado lo que es la "unión libre" en los ojos de algunos: quieren dejar la puerta abierta para dejar a su compañero(a) y casarse con alguien más. Si es así, no están unidos en matrimo­nio ante los ojos de Dios y están cometiendo fornicación.
III. El Divorcio.
A. Sinónimos de la palabra "divorcio".
1. Mat. 5:32; 19:9, repudiar, de la palabra apoluo, que significa "soltar, repudiar, despedir".
2. 1 Cor. 7:10,11, separarse. Obsérvese que Pablo dice que "no yo, sino el Señor" enseña "Que la mujer no se separe del marido". Pero Jesús empleó la palabra, "repudiar". No hay diferencia importante, pues, entre el concepto de "repudiar, soltar, despedir" y el concepto de "separarse". Cristo mismo empleó la palabra "separar" en Mat. 19:6, y luego usó la palabra "repudiar" en Mat. 19:9.
a. Obsérvese también en 1 Cor. 7:11 que cuando la mujer se separa, ya no está casada, porque Pablo dice "quédese sin casar". Esta frase suple una prueba adicional de que la pa­labra "casarse" se refiere a la unión física, sea legítima o ilegí­tima.
b. La Biblia no hace distinción, pues, entre "la sepa­ración" y "el divorcio". Si los esposos están separados (porque el hombre o la mujer ya no "consiente en vivir" con su cónyuge), es "repudio". Es decir, la persona que "se separa" "repudia" a su compañero(a).
c. Hay muchas personas, mayormente esposas, que se disgustan, se enojan o se impacientan, y se separan de sus com­pañeros, pensando que ellas nunca aceptarían el divorcio. Pero en realidad al separarse de su marido la esposa lo está repu­diando. La Biblia no habla de "matrimonio de prueba", ni de "separación de prueba".
B. El "casarse" y el "divorciarse" tienen que ver con la relación física. Si dos personas se juntan para ser esposos, la Biblia dice que "se casan", si la relación es buena o si es mala. También el divorcio se refiere a la separación física. Ya no comparten cama y mesa.
C. Pero estas dos palabras no indican en sí la relación de la pareja ante Dios. Lo importante es qué dice la enseñanza de Cristo con respecto al tema.
D. ¿Por qué hay tantos divorcios? ¿Por qué hay tantos fraca­sos en el hogar? ¿Por qué hay constante guerra en muchos hoga­res? La Biblia enseña que el orden de Dios es para el bienestar del hombre, y nos dice las consecuencias de no res­petarlo, pero muy pocos escuchan a Dios. Esta lamentable condición (el divorcio y tantos conflictos en el hogar) tiene muchas causas: la falta de madurez, la falta de actitud respon­sable, el egoísmo, el descontento, la falta de confianza, la crítica continua, la ignorancia, el choque de personalidades, etc. Pero la causa básica es la carnalidad, que significa que no se practica la enseñanza de Dios.
IV. "Juntar" o "Ligar" es lo que Dios hace.
A. Mat. 19:6, "Lo que Dios juntó. Esto es lo que importa.
B. Rom. 7:2, "sujeta (ligada) por la ley al marido mientras éste vive".
C. 1 Cor. 7:27, 39, "ligado".
D. En estos últimos dos textos se emplea la palabra deo que se traduce "sujeta" y "ligado(a)". Se refiere a la obligación de los cónyuges de ser fieles a su pacto matrimonial, el uno al otro, y a Dios (Prov. 2:17; Mal. 2:14).
E. Muchos "casados" no están "ligados"; es decir, se unieron como esposos, llegando a ser una carne, pero Dios no los juntó porque no tuvieron el derecho de casarse por haber violado la ley de Cristo (Mat. 5:32; 19:9; 1 Cor. 7:10-12; Rom. 7:2,3).
V. Falsa doctrina acerca del divorcio y segundas nupcias.
A. Segundas nupcias solamente en caso de la muerte de un cónyuge.
1. En Mat. 19:9 Cristo dice, "que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera". Podemos inferir necesariamente que cualquiera que repudia a su mujer (o marido, Mar. 10:12), por causa de forni­cación, y se casa con otra(o), no adultera.
a. Algunos no aceptan esta conclusión, pero si no se acepta, la excepción ("salvo por causa de fornicación") no tiene significado ni sentido alguno.
b. Los que no aceptan esta conclusión dicen que Cristo está explicando la ley de Moisés (Deut. 24:1, 2). Dicen que "la cosa indecente" de Deut. 24:1 equivale a la "fornicación" de Mat. 5:32, pero bajo la ley habían de apedrear a los adúlteros (la fornicación incluye el adulterio). 2. También se dice que Mat. 5:32; 19:9 no forma parte del nuevo pacto, porque no se repite después de Pentecostés. Pero tampoco se repiten Jn. 3:5; Mat. 18:15-17; 19:28; 28:19, etc. des­pués de Pentecostés.
3. Dicen que Cristo hablaba a los fariseos. Pero el ver. 10 indica que El se dirigió a sus discípulos también. El no hace ley solamente para judíos, sino para todos; dice "cualquiera".
B. "Quedarse como están". Algunos citan 1 Cor. 7:20, "Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede", para pro­bar que las parejas que están mal en su matrimonio no deben separarse, sino que deben quedarse como están. Pero Pablo habla del matrimonio con incrédulo (vers. 12-16); de la circun­cisión (vers. 18, 19); de libres o esclavos (vers. 23, 24); de solteros (25-38) y de viudas (ver. 39), pero no habla de segundas nupcias.
C. "Todos pueden estar casados". Se cita 1 Cor. 7:2 para pro­bar que todo el mundo tiene el derecho de estar casado para evitar la fornicación; que, por lo tanto, aunque la unión esté mal, no debe disolverse. Pero el ver. 11 dice, "si se separa, quédese sin casar". En el mismo contexto se refuta ese error. Pablo no enseña en este texto ni en ningún otro que todo el mundo puede estar casado para evitar la fornicación no obs­tante las veces que se haya casado y divorciado.
D. "Los del mundo no están sujetos a la ley de Cristo". Esta doctrina es muy popular y en ella se refugian muchos falsos maestros (incluyendo a varios hermanos). Se enseña que Mat. 5:32; 19:9 es la ley de Cristo para cristianos, pero que los del mundo no están bajo la ley de Cristo. Se concluye, por lo tanto, que los que han enredado sus vidas con divorcio(s) y segundas nupcias, simplemente deben arrepentirse y ser bautizados para el perdón de sus errores pasados y seguir viviendo en esa unión. ¿Bajo qué ley, pues, están los del mundo? Los falsos maestros contestan que éstos están solamente bajo la ley civil, o bajo la ley escrita en sus corazones (Rom. 2:15). Esta doctrina es falsa, porque:
1. En primer lugar, el matrimonio comenzó en Edén, y no en el día de Pentecostés.
2. Si los del mundo están solamente bajo la ley civil o la ley escrita en sus corazones, entonces pueden practicar la idola­tría porque es legal y siempre ha sido legal en muchos países. También pueden practicar la fornicación, porque en ciudades como Corinto no solamente era legal, sino se practicaba en los templos por las profetisas en religiones paganas. "Donde no hay ley, tampoco hay transgresión" (Rom 4:15); por eso, si la ley civil o la ley escrita en el corazón no condena tales cosas, en­tonces los que las practican no son transgresores, si en verdad no están bajo la ley de Cristo.
3. Si la gente del mundo no está bajo la ley de Cristo, en­tonces no tiene que obedecer al evangelio.
E. "La ignorancia". Muchos se justifican con la excusa de que ignoraban la ley de Cristo cuando se divorciaron no por forni­cación y volvieron a casarse.
1. ¿Por qué hay tanta ignorancia de la ley de Cristo? Una causa principal es que el clero romano y protestante ha defrau­dado al pueblo con sus doctrinas humanas que hacen a un lado la doctrina de Cristo. Han quitado la llave del conocimiento bíblico; no aceptan la verdad y prohíben que sus feligreses la acepten. Otra causa es la indiferencia general hacia la voluntad de Dios. Los del mundo no tienen el deseo de aprenderla.
2. Sin embargo, los transgresores de la ley no pueden jus­tificarse por causa de su ignorancia de la ley. Hech. 17:30 dice, "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta igno­rancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan".
F. "Se casaron antes de bautizarse". Tal vez la defensa más popular es esta, que las personas que están mal en su matrimo­nio se divorciaron y se casaron otra vez antes de bautizarse, que en el bautismo todo se perdona y que, por lo tanto, pueden con­tinuar en su estado actual de matrimonio. En el bautismo se recibe el perdón de todo pecado con tal que haya arrepen­timiento, palabra que implica que el pecado ya no se practicará. Pero si alguno piensa persistir en el pecado, el bautismo no le ayuda para nada. Si el estado matrimonial de alguna pareja no está bien antes del bautismo, entonces no está bien después del bautismo. El bautismo no corrige ni santifica ninguna relación no aceptable ante los ojos de Dios.
G. "El primer acto de adulterio destruye el primer matrimo­nio". Esta teoría demuestra lo absurdo de los esfuerzos de al­gunos hermanos que quieren justificar casos erróneos de se­gundas nupcias. Admiten algunos que cuando algún hombre repudia a su esposa y se casa con otra mujer, comete adulterio; pero dicen que el primer acto de adulterio destruye el lazo matrimonial entre el hombre y su primera esposa, y luego queda li­bre de seguir viviendo con la segunda esposa.
1. Aparte de ser absurda, esta doctrina presupone que el que repudia a su cónyuge puede quedarse completamente libre de su primer matrimonio. Los proponentes de tales teorías no saben la diferencia entre las palabras "divorcio" y "ligado". Los hombres se casan y se divorcian; pero Dios junta o liga.
2. El primer acto de adulterio no desata nada. No des­truye el vínculo del primer matrimonio en el sentido de soltar al culpable de su obligación al pacto hecho ante Dios con su primera esposa. Todavía queda ligado; es decir, obligado y res­tringido.
H. "1 Cor 7:15 Permite segundas nupcias si el incrédulo se se­para del creyente". El texto dice, "si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso". Este texto no permite que el hermano o la hermana se case otra vez. Solamente dice que no "está sujeto a servidumbre".
1. Pablo no emplea la palabra deo para decir que ya no está ligado(a). No dice que ya no está sujeto(a) a la ley de su marido(esposa). Cuando Pablo usa la palabra deo (Rom. 7:2; 1 Cor. 7:27, 39), habla de la obligación (el pacto) de ser fiel a sus votos. Está ligado por la ley de su compañero(a).
2. Pero en 1 Cor. 7:15 Pablo usa la palabra dedoulotai que significa "esclavizar". Es la palabra usada comúnmente para indicar la esclavitud. Dice aquí que el hermano o la her­mana no se ha esclavizado(a) y sigue en esa condición libre. Por lo tanto, si el incrédulo quiere separarse, que se separe; que el hermano o la hermana no debe abandonar su fidelidad a Dios para impedirlo.
3. Hay muchas hermanas que deben aprender esta lec­ción. Los maridos no son amos del alma de sus esposas. La mujer no debe esclavizarse para complacer al marido. Dice 1 Cor. 7:23, "Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres". ¡Cuántas hermanas lo hacen!
I. "1 Cor. 7:12 indica que solamente Pablo, y no Cristo, enseñó acerca del matrimonio mixto (creyente con incrédulo)". Con este argumento algunos quieren enseñar que Mat. 5:32; 19:9 no se aplica a los incrédulos.
1. Cuando Pablo dice, "a los demás yo digo, no el Señor", él no afirma que está presentando doctrina nueva, doctrina no enseñada por Cristo. Mat. 5:32; 19:9 es para "cualquiera", y se aplica tanto a incrédulos como a discípulos.
2. Pablo dice, "yo digo, no el Señor" solamente en el sen­tido de que Cristo no enseñó explícitamente sobre el tema del matrimonio mixto.
3. Además, el punto tocado aquí por Pablo no tiene que ver con la fornicación, sino con la actitud correcta del creyente casado con incrédulo, y con lo que puede hacer y lo que no puede hacer.
4. Y por último, recuérdese que la enseñanza inspirada de Pablo son mandamientos de Cristo, 1 Cor. 14:37.
J. "El cónyuge repudiado por la fornicación puede volver a casarse ".
1. Hay varios hermanos que enseñan este error. Dicen que por la fornicación el primer lazo matrimonial quedó di­suelto, que ya no existe, y que los dos pueden casarse otra vez.
2. Por eso, enfatizamos la importancia de la palabra deo en Rom. 7:2 y 1 Cor. 7:27, 39. Es la palabra clave en este estu­dio. Se refiere al pacto hecho no solamente entre los cónyuges, sino también con Dios (Prov. 2:17; Mal. 2:14). Tiene que ver con la obligación y la responsabilidad. Este pacto liga, sujeta y restringe. Tiene que ver con juntar Dios a dos personas. El uno está obligado al otro, y a la vez restringido, para no unirse con otro. Son ligados hasta la muerte. La única causa permisible para repudiar es por la fornicación. En este caso Cristo permite que el cónyuge inocente se divorcie del cónyuge infiel y que se case otra vez, pero no permite que el fornicario se case otra vez.
3. ¿No quedó quebrado el lazo del primer matrimonio? Para el inocente sí, pero para el culpable no. Es cuestión de obligación; el culpable no quedó exento de obligación (como no quedó exento de culpa). El pacto lo hace responsable del mal, lo condena y lo restringe. El hombre que destruye su matrimo­nio, ¿no tendrá obligaciones para con su esposa e hijos? ¿Puede dejarlos y andar libre de obligación? ¿Quién lo puede creer?
4. El fornicario no debe aprovecharse de su pecado. No debe sacar ganancia de su propio mal, casándose otra vez. La Biblia habla claramente de esto; el pecado es castigado, y no recompensado con bendiciones.
5. Sin embargo, después de todo, dirán algunos: "Pero el primer matrimonio ya no existe. Está disuelto. Si uno de los cónyuges queda libre del primer matrimonio, entonces nece­sariamente el otro también queda libre; por ejemplo, si un policía y un preso están esposados y el policía quita las esposas, tanto el preso como el policía quedan libres, porque no puede uno solo estar atado o ligado". Esta sofistería es para confundir a los que no quieren ver la diferencia entre una relación física (casamiento, divorcio), y el pacto delante de Dios. Pero, lamentablemente, muchos hermanos se dejan engañar con esta clase de "razonamiento" porque parece muy lógica y plausible. La triste verdad es que muchos quieren creerlo.
6. Recuérdense siempre los textos que claramente indican el contraste entre las dos cosas:
a. Mat. 14:4, "no te es lícito tenerla". La tenía, vivía con ella, pero no estaba ligado con ella. Dios no los juntó. Aquí está el caso de una mujer que está ligada con su primer marido, aunque otro hombre la tenga.
b. Juan 4:18, "cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido". La mujer no estaba unida o ligada por Dios a tantos maridos. Se llaman "maridos", pero Dios no la juntó con ellos.
c. Mat. 5:32; 19:9, "el que se casa con la repudiada, comete adulterio". Se casan, pero es adulterio. En este caso el hombre está casado la segunda vez, pero todavía está ligado a su primera mujer.
d. Rom. 7:2, "si se uniere a otro varón, será llamada adúltera". Es posible que dos personas estén unidas en matri­monio sin estar ligadas por Dios. Pablo dice claramente que si una mujer se une a otro varón mientras su marido vive, ella es­taría todavía sujeta a la ley de su primer marido mientras éste vive. En tal caso estaría casada con un hombre, pero ligada a otro.
7. Algunos argumentan que "La mujer no puede estar casada con dos hombres", o que "La mujer no puede estar li­gada a dos hombres". Ella no está casada con dos hombres; está casada con el hombre con quien vive. Tampoco está ligada a dos hombres; está ligada solamente a su esposo legitimo.
VI. El derecho de casarse puede perderse.
A. Gén. 9:6 dice, "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre". Se puede perder el derecho de vivir. El que derramare sangre de hombre debe morir.
B. Hebreos 12:17, Esaú perdió su primogenitura y no la podía recobrar, aunque la procuró con lágrimas.
C. El cónyuge repudiado por causa de la fornicación hace lo mismo con respecto a su matrimonio: puede arrepentirse y obtener perdón de Dios para ser salvo, pero no puede casarse otra vez a menos que muera su compañero(a). Ya perdió su derecho de casarse mientras viva su cónyuge legítimo.
Conclusión:
A. Hay muchos matrimonios que están muy enredados por causa de divorcios previos, y los hermanos más fieles y juiciosos han admitido que no pueden resolver todo problema rela­cionado con ellos. A veces lo más que se pueda hacer es citar y explicar los textos bíblicos e insistir en que haya sinceridad en la aplicación de la enseñanza; es decir, en muchos casos los únicos que pueden decidir en cuanto a lo correcto o incorrecto de su matrimonio son los esposos mismos.
B. Sin embargo, lo que sí tenemos que hacer es enseñar lo que la Biblia enseña, e insistir en que sea respetada y practi­cada, sin poner excusas y buscar salidas. No podemos resolver todo problema matrimonial, pero sí podemos refutar errores que ponen por el suelo las enseñanzas bíblicas.
C. La salvación del alma depende de nuestra aceptación y práctica de la doctrina de Cristo. No podemos tener comunión con Dios si no lo hacemos, 2 Juan 9-10.
D. Estudiemos, pues, con mucho cuidado las palabras "casarse", "repudiar", "ligar", etc. a la luz de su uso bíblico, y hablar como la Biblia habla.

Prefacio a El Debate Smith-Hicks

Sobre el divorcio y segundas nupcias
Se escriben estas líneas para animar a todos que no solamente lean este debate, sino también que lo estudien.
Este debate entre el hermano J. T. Smith y el hermano Olan Hicks se publica debido a la franqueza del hermano Hicks. Otros hermanos que enseñan error sobre la cuestión del divorcio y segundas nupcias no son tan francos como este hermano. El afirma la proposición de que "Las Escrituras enseñan que todas las personas divorciadas, incluyendo a las personas cuyos cónyuges aún viven, pueden, con la aprobación de Dios, entrar y sostener un matrimonio con otra persona". Este hermano está muy equivocado pero su franqueza es digna de alabanza.
Otros hermanos -- como Mel Rose, Raymundo González, Mike Méndez y otros de California -- que yo sepa, no afirman esta proposición, pero es lo que creen. Sacan vueltas, hacen rodeos y hacen todo lo posible por no decir lo que creen, pero el hermano Hicks simplemente lo dice y punto.
Otra cosa digna de alabanza en la presentación del hermano Hicks es que en cuanto al divorcio y segundas nupcias, él no hace diferencia entre inconversos y miembros de la iglesia. El hermano Homer Hailey y otros enseñan que los inconversos que quieran obedecer al evangelio se pueden quedar en su matrimonio aunque se hayan divorciado y vuelto a casar dos o tres veces, porque -- según ellos -- la ley de Cristo no tiene aplicación en el caso de los inconversos sino solamente para cristianos. El hermano Hicks no enseña tal cosa. Lo que él enseña es para todos. Alabamos su honestidad. Está bien equivocado pero también bien consecuente.
En este debate el proponente del error, el hermano Olan Hicks, es un hombre muy educado, muy preparado y sumamente astuto para presentar sus argumentos de la manera más plausible. No solamente tuerce muchos textos, sino que también sabe mucho griego y lo usa mal, tal vez con la actitud de ¿y cuántos hermanos lo sabrán? Por ejemplo: (1) la palabra lelusai, libre, del verbo luo, usada en 1 Cor. 7:27. Hicks dice que la palabra apoluo, repudiar, viene de luo y, por eso, significan la misma cosa y que, por eso, este texto incluye a los divorciados; pero no luo sinoapoluo se usa en los textos que hablan de repudiar (divorciarse): Mat. 5:31, 32; 19;3, 7, 8, 9; Marcos 10:2, 4, 11, 12; Lucas 16:18. En 1 Cor. 7:27, 28 Pablo no habla de divorciados sino de solteros y viudos. (2) Otra palabra que Hicks usa mal es choridzo, separar. El hno. Smith explica que 1 Cor. 7:10 usa esta palabra ("no se separe") y que es la misma que Jesús usa en Mat. 19:6, "no lo separe" y que esto se refiere a lo mismo que el repudio o divorcio, pero Hicks insiste en que no es así. Dice que no es divorcio sino simplemente separación. Hicks rechaza la verdad aquí porque enseña que la mujer divorciada se puede volver a casar mientras que Pablo dice de la mujer en 1 Cor. 7:10 "quédese sin casar".
Asimismo Hicks obstinadamente ignora el contexto de 1 Cor. 7:27, 28 y lo aplica a los divorciados, pero este capítulo no trata el tema de segundas nupcias. El hermano Smith insiste fuertemente a través del debate que Hicks tiene a Dios aprobando el adulterio, porque usa 1 Cor. 7:27, 28 para probar que los divorciados pueden volver a casarse, pero dice que Mat. 19:9 enseña que el que se divorcia y se vuelve a casar comete adulterio. ¡Y es cierto! Según la enseñanza de Hicks Dios aprueba adulterio. En todo el debate Hicks no lo podía negar.
El argumento principal de Hicks es que el adulterio de Mat. 19:9 se refiere a dos cosas: el divorciarse y el volverse a casar. Como el hermano Mike Méndez, de California, enseñó en El Salvador: "El adulterio no se comete en la cama". Dicen esto para que puedan decir, "Arrepentidos, pues, de estas dos cosas, todos quedan libres para volver a casarse". No hay en el vasto mundo ningún mormón, "testigo", pentecostal o bautista que haya torcido las Escrituras más que estos falsos maestros tuercen estos textos. Todo el mundo sabe lo que es el adulterio. Las reglas de la gramática demandan que una palabra se entienda en su sentido ordinario a menos que haya algo en el contexto que no lo permita, y en Mat. 5:32; 19:9 (y textos en Marcos y Lucas) es lógico y razonable entender la palabra adulterio en su sentido ordinario. No hay nada en el contexto que lo prohíba.
Al hermano Hicks no le importa nada lo que los lexicógrafos dicen acerca del adulterio. No le molesta que no hay diccionario ni léxico que explique el adulterio de Mat. 19:9 como él lo explica. El se considera a sí mismo más inteligente que los tales. El y sus hermanos súper liberales así lo explican y para ellos así será. Así es la "erudición" del hermano Olan Hicks.
Tal vez el argumento más fuerte del hermano Smith para refutar esa insensatez es el caso del que se casa con la repudiada; por ejemplo, un hombre soltero -- que nunca se divorció, nunca se volvió a casar -- se casa con la repudiada. Según Jesús, ¡éste comete adulterio! Pero ¿adulterio como el de la proposición de Hicks? De ninguna manera, porque nunca se divorció y nunca volvió a casarse. ¿Qué pues? Desde luego, adulterio físico, acto sexual ilícito. Al leer todo el debate verá que Hicks no se atreve a "contestar" este argumento. ¡Destruye por completo su teoría insensata!
Toda persona en su juicio cabal sabe que el "casarse" implica el acto sexual. En esto las dos personas llegan a ser una sola carne. La prueba de esto se ve claramente en 1 Cor. 6:18. ¿Cómo llega alguno a ser una carne con una prostituta? Hay hermanos que no enseñan error sobre el divorcio y segundas nupcias que tienen ideas ilógicas sobre este punto. Creen que cuando el juez dice "Yo os declaro marido y esposa" (o las palabras que se usen), en ese instante están casados en todo sentido de la palabra. Cuando el juez declara que son marido y esposa, en ese momento ¿son una sola carne?
El hermano Hicks es muy burlón. Se burla de Smith diciendo que él (Smith) cree que el matrimonio es un "sacramento hecho en el cielo", que solamente Dios une y solamente Dios separa, que "una vez casado, siempre casado", etc. (Esto me recuerda de la doctrina absurda de Mel Rose de que Dios no está involucrado en el pacto matrimonial). Desde luego, los falsos maestros quieren excluir a Dios de todo aspecto del tema para que el hombre haga lo que quiera casándose, divorciándose y volviendo a casarse.
A través del debate Hicks dice que el problema principal es que Smith enseña que muchas personas simplemente no pueden casarse, nunca, con nadie. Lo repite muchas veces. Al leer este libro se dará cuenta que Hicks enseña que todos -- sin excepción e incondicionalmente -- pueden estar casados para evitar la fornicación (1 Cor. 7:2), pero nunca quería hablar de las personas de los vers. 11, 12 que tienen que quedarse sin casar si no pueden reconciliarse con sus cónyuges. El habla mucho de que el matrimonio es para evitar la fornicación y, por eso, todosdeben estar casados. Cita repetidas veces 1 Cor. 6:9-11 y habla de "ex-adúlteros" y dice que en el siguiente capítulo (7:2) Pablo les dice que deben casarse ¡para evitar la fornicación! (Desde luego, para él los ex-adúlteros son los que cometieron adulterio al divorciarse y volverse a casar).
Por eso, el hermano Hicks no solamente cree que los divorciados pueden volver a casarse, sino también que se puede divorciar del cónyuge afligido con enfermedad mental si "la enfermedad mental es de tal naturaleza de que el matrimonio es no-existente... Creo que es necesario que haya suficiente mentalidad para tener amor y devoción antes de que un matrimonio pueda continuar existiendo". Si alguno cree que su cónyuge es lo suficiente loquito puede divorciarse y buscar otro. Quien sabe lo que Mel Rose, Raymundo González y socios digan de esto.
Hicks es un hermano de poca urbanidad. Dirá cualquier cosa para ganar seguidores para su error. En un discurso dijo que algún predicador había sugerido una idea para los hermanos desesperados por no poder tener esposa que cuando ya no podían aguantar buscaran una prostituta para un fin de semana y luego confesar su pecado y seguir adelante hasta otra ocasión cuando ya no pudieran aguantar y luego repetirlo. Desde luego, la implicación es que esta es la "solución" que ofrecemos para una situación insoportable. En todo el debate Hicks afirma o implica que es imposible que muchos hermanos vivan fielmente sin estar casados.
También dice que la doctrina de Smith hace que los hermanos mientan (implicando que muchos hermanos que están en segundas nupcias dicen que se divorciaron por causa de fornicación cuando no fue así).
Habla de casos de parejas que fueron enseñadas que su matrimonio no era correcto y que cuando se separaron hubo consecuencias muy feas. Dice que supo de una hermana que cometió suicidio para que su marido pudiera volver a casarse, porque ella sabía que él no podía vivir fielmente sin mujer. Habla de otro caso semejante en Arkansas en que después de tal separación la mujer murió pronto por la tristeza, el marido fue al mundo y los niños fueron recogidos por un asilo para huérfanos. ¡Y luego descaradamente acusa al hermano Smith de presentar materialprejuicioso!
Es muy astuto el hermano Hicks. Acusa al hermano Smith (y a todos los que enseñamos la verdad sobre este tema) de no creer en la gracia, perdón, redención, compasión, etcétera. Para él toda persona que esté en segundas nupcias -- sin hacer caso de cuántos matrimonios previos haya tenido ni la razón de tantos divorcios -- que sólo busque la gracia de Dios y el perdón de Cristo y seguir con el cónyuge que tenga. Sólo Dios sabrá cuántos hermanos tengan comezón de oír esta doctrina de conveniencia.
El hermano Smith insiste mucho en que los que están en matrimonios adúlteros deben dejar su fornicación como los homosexuales deben dejar su fornicación, pero el hermano Hicks dice que los casos no son nada paralelos y que el homosexual simplemente debe dejar su práctica así(tronando los dedos). Esto indica la ignorancia del hermano Hicks en cuanto a la fuerza de la unión homosexual. Estas parejas "se aman" mucho y no quieren separarse. Conozco un caso aquí en Texas de un joven homosexual que cuando su padre le rogaba que dejara su compañero, el joven le dijo que eso sería igual a que sus hermanas dejaran a sus maridos.
Otra idea necia del hermano Hicks es que en Mat. 5:32 cuando el marido repudia a su esposa, ella en ese momento es en algún sentido una adúltera.
Pero lo más absurdo de este debate es que Hicks lamenta que esta cuestión estorbe la comunión entre hermanos. El habla de cómo la cuestión del divorcio y segundas nupcias no debe afectar la comunión entre hermanos y luego pronto acusa al hermano Smith de enseñar doctrinas de demonios (1 Tim. 4:1-3) al prohibir ciertos matrimonios. Hicks niega que este texto tenga que ver con el celibato del clero católico. Entonces ¿él quiere tener comunión con los que enseñan doctrinas de demonios?
Este libro fue traducido por el hermano Jaime Restrepo de Manizales, Colombia, y este servidor. Recuérdese que este debate no fue escrito sino oral. A veces el lenguaje está un poco confuso; por ejemplo, frecuentemente apuntaban a los diagramas y, por eso, hay mucho "aquí" y "allí" y "ahí". También por ser oral todo fue extemporáneo (desde luego no leyeron manuscritos ya preparados). Hay gran cantidad de dichos y expresiones que no se pueden traducir y, posiblemente, algunos de los que tradujimos no tienen mucho sentido. (Para los que saben ingles algunos ejemplos son: little jam, big jam, observed the Passover, hoof and mouth disease, I'll just leave that hanging there, etcetera). Mil veces dicen "now", "well, now", "all right", "and so", "you see", etcetera. La mayoría de estas expresiones se tradujeron pero no todas.
Aquí está, pues, el debate Smith-Hicks sobre el tema del matrimonio, el divorcio y segundas nupcias. Lo imprimimos y repartimos con la esperanza de que estimule más estudio sobre este tema importante y que nos haga ver aun más claramente lo dañino de esta herejía que con tanta energía Hicks y muchos otros hermanos propagan.

El Matrimonio, El Divorcio Y Segundas Nupcias

1. El Casamiento, ceros; casarse, GAMEO. Heb. 13:4.
A. 1 Cor. 7:10, "unidos en matrimonio"; "casados" (BAS).
B. 1 Cor. 7:2, tener su propia mujer, tener su propio marido; Mat. 14:4, "tenerla"; Jn. 4:18, "cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido".
C. Rom. 7:3, "si en vida del marido se uniere a otro varón será llamada adúltera ... si se uniere a otro marido, no será adúl­tera". Literalmente, si "es" o "llega a ser de" otro varón, otro marido.
D. 1 Cor. 7:12, "vivir con"; literalmente, morar con.
E. A veces se oye decir que "viven jun­tos pero no están casados". La Biblia uti­liza la palabra "casarse" aun en los casos en que la unión es pecado. Mat. 5:32 "el que se casa con la repudiada comete adul­terio". Es casamiento, pero es pecado.
II. "Lo Que Dios Juntó", Mat. 19:6. A. Dios no junta a estas personas:
1. Mat. 5:32, "el que se casa con la repudiada comete adulterio".
2. Mat. 19:9, "cualquiera que repu­dia a su mujer, salvo por causa de forni­cación, y se casa con otra adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera".
3. Rom. 7:3, "si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúl­tera".
4. Mat. 14:4, "no te es lícito tenerla".
B. Dios junta a éstas personas:
1. Los que están libres para casarse (nunca se han casado; quedó viudo(a); re­pudió a su compañero(a) por causa de fornicación;
2. El hombre y la mujer que consien­ten en ser esposos, hacen pacto el uno con el otro (Mal. 2:14), y con Dios (Prov. 2:17);
3. Lo indican públicamente, avisando a los familiares, etc. conforme a la costumbre de la gente;
4. Cohabitan.
C. Rom. 13:1-4 enseña que debemos cumplir con la ley civil. Por lo tanto, es necesario cumplir con los requisitos del gobierno respecto al matrimonio. Pero las dos personas descritas arriba ya están casadas con o sin licencia. Se debe obtener una licencia para conducir un auto, pero sería absurdo decir de uno que obviamente está conduciendo un auto que no lo hace porque no trae licencia. Violar Rom. 13:1-3 es pecado pero no es forni­cación.
D. La iglesia romana practica un error grande en anular o invalidar el matrimo­nio de ciertas parejas; por ejemplo, en el caso de jóvenes que se casan sin el per­miso de sus padres, o en caso semejante, la iglesia a veces separa lo que Dios juntó.
III. El Divorcio.
A. Mat. 5:32; 19:9, "repudiar"; Mal. 2:16, Dios "aborrece el repudio".
B. 1 Con 7:10, "no se separe del marido"; ver. 11, "si se separa; "no aban­done a su mujer"; ver. 12, "no la aban­done"; ver. 15, "se separa", Mat. 19:6 "no lo separe". La "separación" de estos textos no es la separación provisional debida al trabajo, etc., sino a una enajenación, una separación causada por disgustos, enojos, y problemas. Se trata de la separación de los esposos que ya no quieren seguir viviendo juntos como esposos.
C. El "repudiar" de Cristo y el "separarse" o "abandonar" de Pablo se refieren a la misma cosa.Pablo dice sobre esto: "mando, no yo, sino el Señor" 1 Cor. 7:10. El Nuevo Testamento no hace distinción entre la separación y el divorcio. Tampoco trata los temas de licencia, abogados, ayuda para la divorciada y para los niños, cuánto tiempo deberían esperar los divor­ciados antes de casarse otra vez, etc.
D. La persona separada ya no está casada: 1 Cor. 7:11, "y si se separa, quédese sin casar(AGAMOS, la "a negativa" precede la palabra GAMOS), no está casada, y debe quedarse sin casar a menos que se reconcilie con su marido. Si se reconcilia con su marido, ya estará casada otra vez con él. Mucha gente habla del casamiento en otra forma: se dice que "ella está casada con fulano, nada más que están separados". La Biblia no habla así.
E. Cristo dice claramente que "cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la re­pudiada, adultera" (Mat. 19:9). Pablo dice: "quédese sin casar" (1 Cor. 7:11).
IV. Duo (Ligar) - Otro Aspecto De "Lo Que Dios Juntó".
A. La palabra DEO se usa en tres textos:
1. Rom. 7:2, "la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive". Sigue sujeta o ligada por la ley a su marido, aunque se uniere a otro varón. Ella puede estar unida a otro varón (y será llamada adúltera), pero sigue ligada por la ley a su marido. Este "ligar" no se refiere a la unión física (obviamente no está ligada a él físicamente, porque está viviendo con otro hombre), sino que se re­fiere a la obligación que le debe a su marido y a su Dios. Hizo pacto con él y con Dios (Mal. 2:14; Prov. 2:17). Sigue obligada.
2. 1 Cor. 7:27, "ligado a mujer".
3. 1 Cor. 7:39, "la mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive". ¿Ligada por cuánto tiempo? Hasta la muerte de su marido.
B. Herodes "tenía" a Herodías, pero ella estaba "ligada" a Felipe. Ella vivía con un hombre, y estaba ligada a otro. Mat. 14:3,4.
C. Mat. 5:32; 19:9. Estos textos indican que las personas mencionadas no quedaron "desligadas" y libres para casarse otra vez, excepto por causa de la fornicación. Estaban ligadas (obligadas, restringidas) por la ley del primer com­pañero. Los casados tienen pacto con Dios, y unos con otros.
D. 1 Cor. 7:15 no usa la palabra DEO, sino DOULOO: "Pero si el incrédulo se se-para, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en se­mejante caso, sino que a paz nos llamó Dios". El hermano o la hermana sí queda ligado(a) (DEO) a la ley de su com­pañero(a); tiene obligación; debe quedarse sin casar o reconcíliese a su compañero. Pero no se ha esclavizado (la palabra DOULOO significa esclavitud). El cristiano nunca se ha esclavizado. El tiempo del verbo indica, "no ha sido es­clavizado"; nunca fue esclavo, y sigue siendo libre como siempre. No es correcto que el siervo de Cristo se sujete a ningún hombre, ni para salvar su matrimonio.
V. Argumentos Falsos Para Justificar Las Segundas Nupcias.
A. Recuérdese que Mat. 5:32; 19:9 en­señan que la fornicación es la única causa para divorciarse y volverse a casar. Pero muchos hermanos quieren justificar a los hermanos que se han casado dos o tres veces, sin esta causa legítima.
B. Dicen algunos hermanos:
1. Error No. 1: que en el bautismo todo quedó perdonado y olvidado, y pueden seguir viviendo como esposos. Pero el bautismo solamente lava los peca-dos que hemos dejado y no lava "relaciones malas". Debemos arrepen­timos de los pecados. Si alguno comete el adulterio mencionado en Mat. 19:9; Rom. 7:3, etc. antes del bautismo, entonces seguiría en el mismo pecado después del bautismo, si no deja de practicarlo; to­davía sería pecado después del bautismo, si era pecado antes del bautismo. El bautismo no cambia el estado matrimo­nial.
2. Error No. 2: que este pecado se cometió cuando aún eran ignorantes de la ley de Cristo. Es caso triste, porque la ig­norancia es la causa de muchos pecados, pero ¿qué dice Hech. 17:30? "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepien­tan".
3. Error No. 3: que la gente en el mundo no está sujeta a la ley de Cristo; por lo tanto, Mat. 19:9 no tenía aplicación en su caso antes de bautizarse. Entonces ¿Cristo no tiene toda autoridad como Mat. 28:18 dice? Si el mundo no está su-jeto a la ley de Cristo, entonces no debe­mos predicarles la ley de Cristo; no debe­mos predicarles el evangelio, porque ¿qué es el evangelio si no es la enseñanza (la ley) de Cristo?
4. Error No. 4: que el mundo está sujeto solamente a la ley escrita en su con-ciencia como Pablo dice en Rom. 2:14, 15. Pablo explica que los gentiles no estaban sujetos a la ley de Moisés, sino que serán juzgados por la ley escrita en su concien­cia. Pero cuando Cristo vino y nos dejó su perfecta ley de libertad, todo el mundo está bajo esta ley.
5. Error No. 4: que Pablo dice que "Cada uno en el estado en que fue lla­mado, en él se quede" (1 Cor. 7:20); por eso, que los que están mal en su matrimo­nio deben permanecer en ese estado ma­trimonial. Pero Pablo explica este texto: él habla de los esclavos y los incircuncisos, pero no habla de los que están mal en su matrimonio.
6. Error No. 5: que el fornicario re­pudiado puede casarse otra vez porque la fornicación y el divorcio o el divorcio y la fornicación disuelve el matrimonio. Esta doctrina popular hace burla de la en­señanza de Cristo. En todo caso de segundas nupcias existen estos dos factores (la fornicación y el divorcio o el divorcio y la fornicación). Según esta doctrina corrupta todo el mundo está bien en segundas nup­cias, y por demás habló Jesús sobre el tema. Los que no traen la doctrina de Cristo no deben ser recibidos en la iglesia (2 Juan 9-11), y muchos hermanos no traen la doctrina de Cristo sobre el ma­trimonio, el divorcio y segundas nupcias.