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miércoles, 15 de enero de 2014

El padre que perdona



Escrituras: Lucas 15:11-32

Propósito: Mostrar lo que el amor de un padre debe ser, y la responsabilidad de la familia para perdonar.

Hechos Bíblicos:

La historia de nuestra lección de hoy es muy interesante y pudo realmente haber sucedido.  Jesús se las platicó a sus discípulos para mostrarles como los miembros de una familia deben tratarse entre sí.

Un hombre tenía dos hijos.  El hijo menor vino a su padre y le dijo:  “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde.”  El padre repartió sus bienes entre sus dos hijos.  Algunos días después el hijo menor decidió partir con todas sus posesiones y dejar a su padre y su hogar (Vea Lc. 15:11-13).  Se fué a lugares muy lejanos, donde malgastó todo lo que poseía viviendo una vida muy depravada.

Cuando todo el dinero se le hubo terminado, una gran hambre acaeció en los lugares donde se encontraba, y empezó a faltarle el sustento.  Comenzó a buscar algo en que trabajar.  Pronto uno de los ciudadanos lo mandó a su hacienda para que apacentase cerdos (Vea Lc. 15:14-16).  Pero tenía tanta hambre que hasta hubiera deseado comerse lo que él mismo les daba a los puercos, pero nadie le daba nada de comer.  (Dibujo #1)

Recapacitando, se dijo a sí mismo:  “...¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aqui perezco de hambre!  Me levantaré e iré a mi padre, y le diré:  Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.” (Lc. 15:17-19).

Así es como decidió ponerse en camino de regreso a su hogar.  Pero mientras aún se encontraba a cierta distancia de su casa, su padre le vió que venía.  Corrió a encontrarle en el camino y arrojando sus brazos al cuello le besó.  El joven trató de decirle a su padre acerca de los pecados que había cometido, pero el padre parecía no poner atención alguna.  Llamó a sue sirvientes y les dijo:  “...Saced el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.  Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado...”  Por tanto tuvieron una gran celebración. (Lc. 15:22-24)

Mientras tanto, el hijo mayor regresaba a la casa del campo donde había estado trabajando todo el día, y oyó la música y las danzas.  Le preguntó a un sirviente, ¿qué era lo que estaba sucediendo?  El sirviente respondió:  “...Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar al becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano” (Lc. 15:25-27).  Entonces el hijo mayor, al oir esto, se enojó mucho y rehusó entrar a la casa.  El padre salió a rogarle para que entrara, pero el hijo, respondiendo, le dijo:  “...He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.  Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”.  (Lc. 15:29-30)

Entonces el padre le dijo:  “...Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.  Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. (Lc. 15:31-32)

No podía existir felicidad en esta familia hasta que el hermano mayor aprendiera a otorgar el perdón a su hermano.

Lo triste de esta historia es que no sabemos si lo otorgó.

Aplicación

Cuán hermoso el ver que el padre de nuestra historia haya perdonado a su hijo y le haya dado la bienvenida, después de su arrepentimiento y regreso a su hogar.  Del mismo modo Dios nos otorga perdón después de que nos arrepentimos de nuestros pecados y retornamos a nuestro padre celestial.

Ilustración

Ricardo tenía la tarea y la responsabilidad de cuidar del rebaño de su padre.  Un día en lugar de vigilar el rebaño, se fue a jugar con un amigo, Juan.  Juan le comenzó a platicar a Ricardo todo lo novedoso de la ciudad, y como Ricardo podía conseguirse un trabajo que le pagaría mucho dinero.  Ricardo, que ya se había cansado de cuidar el rebaño, sucumbió a la tentación del dinero, y partió para la ciudad.  Una vez ahí comenzó a buscar trabajo pero no tuvo éxito.  Muy pronto empezó a dar cuenta que la situación en su casa no era tan mala.  Así que decidió regresar a su hogar.  Le pidió perdón a su padre y le dijo cuánto sentía el haberlo preocupado tanto.  Su padre estaba tan contento de verlo sano y salvo, que le perdonó de inmediato y le dio la bienvenida a la familia otra vez.
  
Verso para memorizar

“Y levantándose, vino a su padre.  Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”
--Lucas 15:20

Preguntas:

1.     ¿Cuál fue la petición del hijo menor?  Lc. 15:12

2.     (a)  ¿A dónde fué el hijo?
     (b)  ¿Qué hizo en esos lugares lejanos?  Lc. 15:13

3.     Cuando el hambre vino, ¿qué clase de trabajo hizo?  Lc. 15:15


4.     ¿Qué le hizo decidir regresar a su casa?  Lc. 15:17


5.     Nombre cinco cosas que el padre le pidió a los sirvientes que hicieran para su hijo cuando hubo regresado.  Lc. 15:22-23

6.     ¿Cual fue la actitud del hijo mayor?  Lc. 15:28

7.     Lea Mateo 18:21, 22 y Lucas 17:4, y diga si cree usted que el hijo mayor actuó correctamente.

8.     Si nos arrepentimos de nuestros pecados, Dios nos perdonará, así como el padre de esta lección perdonó a su hijo.  Hechos 8:22
Falso     o     Verdadero

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La familia de Jesús



Escrituras: Mt. 1:18 al 2; Lc. 2; Mt. 13:55; Mr. 6:3

Propósito: Mostrar que Jesús veneró a Dios su padre celestial y a José su padre en esta tierra.

Hechos Bíblicos:

         ¿Recuerdan ustedes que el título general de estas series habla acerca de la familia del hombre y de la familia de Dios?  Al estudiar acerca de Jesucristo, el Hijo de Dios, aprendemos que el tuvo un Padre Celestial, Dios, y un padre y una madre terrenal, que fueron José y María.  En Mt. 1:18 comenzamos a leer como Dios por medio del Espíritu Santo hizo que María concibiera a Jesús cuando aún era una doncella virgen.  José había planeado casarse con ella, pero no comprendía lo que estaba sucediendo hasta que un ángel del Señor se le apareció y le explicó que María tendría un hijo que salvaría a los hombres de sus pecados (Mt. 1:21).

Poco después del nacimiento de Jesús, el rey de Judá, Herodes se enteró que unos magos del oriente habían venido a adorar al niño Jesús.  Sintió temor de que al crecer Jesús se convertiría en rey y lo destronaría.  Por eso es que ordenó que todos los niños de dos años o menores que vivían cerca de Belén o en Belén fueran aniquilados (Mt. 2:16).  Pero José y María huyeron a Egipto con Jesús hasta que la muerte del rey Herodes acaeció (Mt. 2:19) (Dibujo #1).  Entonces José, que era carpintero, regresó a Judá a vivir.  Ahora leamos Lc. capítulo 2.

Sabemos que se acostumbraba en esa época que el hijo aprendiera el oficio del padre, y sin duda Jesús debe haber aprendido a trabajar con sus manos y a hacer trabajo de carpintería mientras crecía.

En Lucas 2:40 también podemos observar como Jesús creció y se fortaleció y se llenó de sabiduría al mismo tiempo que recibió la gracia de Dios, su padre celestial.  En una ocasión cuando tenía doce años, Jesús fue con sus padres a la fiesta de la pascua en Jerusalén al regresar, José y María creían que Jesús venía con algún otro miembro de la familia, pero lo que verdaderamente había sucedido es que Jesús se había quedado en Jerusalén hablando entre los doctores del templo, los cuales se maravillaban de su inteligencia y sabiduría (Lc. 2:47).

Pero aquí es cuando también encontramos lo que les dijo:  “...¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”  Aquí él no estaba hablando de su padre terrenal, José.  Se estaba refiriendo a su padre celestial, Dios (Lc. 2:49).  Con esto vemos que Jesús veneraba a su padre celestial.  Pero dos versículos más adelante, en Lc. 2:51, también encontramos que el Hijo de Dios, Jesús, también veneraba y respetaba a su padre y a su madre en esta tierra, María y José.  Porque en ese versículo se nos dice que “...estaba sujeto a ellos...”  Nunca utilizó a su padre terrenal como pretexto para no obedecer a su padre celestial o viceversa.

Dios nos ha dicho que él será nuestro Padre, también, si le obedecemos, pero también sabemos que Dios quiere que nosotros obedezcamos a nuestros padres aquí sobre la tierra.

Ilustración

Roberto sabía que la hora de la cosecha del maíz había llegado y que su papá necesitaba de su ayuda.  Pero Roberto se sentía con ganas de irse solo a pensar y meditar y hablar con Dios y estudiar su palabra.  Cuando su papá se dió cuenta de esto, vino y le explicó que un hijo tiene obligaciones con Dios y también con sus padres.  Y le dijo que si quería meditar en la palabra de Dios, lo podría hacer mientras cosechaba el maíz, y así la familia podría estar preparada para los alimentos durante el invierno.  Después de que se cosechara el maíz, aún podría tener tiempo de irse por algún tiempo a meditar, orar y hablar con Dios.  De este modo Roberto estaba atendiendo a sus responsabilidades tanto con su Padre Celestial como con su padre terrenal.  Roberto pudo darse cuenta de la sabiduría de este consejo y accedió muy contento de tener un padre tan comprensivo.

Versos para memorizar:

“Entonces él les dijo:  ¿Por qué me buscabais?  ¿No sabíais que en los negocios de mi padre me es necesario estar?”
--Lucas 2:49

“Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.  Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.”
--Lucas 2:51

Preguntas:

1.    Cada uno de nosotros tiene dos padres, ¿quiénes son?  Referir a la lección.

2.    Cuando Jesús nació, el rey de Judá se llamaba:
a)  Enrique    b)  Alejandro    c)  Herodes    Mt. 2:3

3.    José y María huyeron a Samaria.  Mt. 2:14
Falso     o     Verdadero

4.    El padre de esta tierra de Jesús era:  Mt. 13:55; Mr. 6:3
a) Colector de impuestos    b)  pastor    c)  carpintero

5.    Cuando Jesús tenía doce años y sus padres lo llevaron a la fiesta de la pascua, ¿dónde le encontraron después de haber descubierto su desaparición?  Lc. 2:46


6.    En Lucas 2:49 y Lucas 2:51, vemos como Jesús veneraba a su Padre ________ y a su padre ________.

7.    ¿Debemos venerar y honrar a nuestros dos padres?  ¿Cómo?

8.    ¿Sabe usted de alguna situación en que sea difícil honrar y venerar a ambos padres; el celestial y el terrenal?

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La familia de Dios



   Escrituras: Ef. 5:22-33; 2 Co. 6:15-18; Ef. 5:1-2; He. 12:5-11; 1 Jn. 3:10-18; 2 Ts. 3:13-15
Propósito:   Mostrar como la Biblia nos habla acerca de la familia espiritual de Dios, así como de la familia que tenemos sobre la tierra.

Hechos Bíblicos:

         En lecciones pasadas hemos estudiado acerca de los esposos, de las esposas, padres e hijos.  Del modo como los niños se tratan entre sí dentro de una familia.  El Señor nos ha dicho por medio de la Biblia como debemos tratar a nuestras familias aquí en la tierra.  Veamos algunos de los ejemplos y estudiémoslos en forma detallada.

         Primero, en Ef. 5:22-33 vemos que del mismo modo que el esposo es la cabeza de la esposa, así Cristo es la cabeza de la iglesia.  Si somos miembros de la iglesia de Cristo, debemos recordar que tenemos que obedecer a Cristo porque él es la cabeza de la familia espiritual.  Si seguimos leyendo, veremos que como los esposos aman a sus esposas, así también Cristo ama a su iglesia.  Se nos asemeja al cuerpo, carne y huesos de Cristo cuando somos miembros de su iglesia.

         Si leemos 2 Co. 6:15-18, entenderemos cómo es que Dios quiere que seamos diferentes de los que pecan y de la gente del mundo que adora ídolos.   Si somos diferentes, puros y limpios, Dios será nuestro Padre y nosotros seremos sus hijos.  El así nos lo ha prometido.

         En Ef. 5:1-2 vemos otra vez que si seguimos a Dios y caminamos en amor, Dios nos considerará sus hijos.  Recuerden ustedes, si tratamos de vivir en forma apropiada, el gran creador de todas las cosas, Dios, el Padre, nos llamará sus hijos.

         Pero también aprendemos que hay ocasiones en las cuales Dios, nuestro Padre, tendrá que corregir nuestros actos y reprendernos del mismo modo como nuestros padres nos castigan.  Lea He. 12:5-11.  Aquí vemos que el Padre algunas veces tiene que corregirnos.  Pero nosotros no debemos enojarnos con Dios por esto, pues dice que cada hijo debe ser reprendido por todo aquello que comete en forma incorrecta.  Sabemos que el Padre lo hace en diversas formas.  Quizá nuestra conciencia se siente culpable por algo que hemos hecho y que sabemos que a Dios no le agrada.  O tal vez alguno de nuestros hermanos en Cristo viene y nos habla acerca de algo indebido que hemos cometido (2 Ts. 3:13-15).  O algunas veces cuando cometemos una acción mala, los resultados de nuestra acción se convierten en nuestro propio castigo como cuando comemos más de la cuenta y nos enfermamos.  Nuestro Padre Celestial tiene modo de comunicarnos cuando hemos cometido una acción indebida.

         Finalmente, vemos en 1 Jn. 3:10-18, que somos hijos de Dios y que otros que también son hijos de Dios son llamados nuestros hermanos.  Se nos dice que amemos a nuestros hermanos en Cristo del mismo modo que amamos a nuestros hermanos en nuestras familias.

         Estas son algunas de las formas que Dios y su Hijo, el Señor Jesucristo, cuidan de su familia espiritual.

Ilustración: 

         Alejandro, que tenía 10 años, había escuchado con atención la lección acerca de la familia espiritual de Dios.  Por primera vez, pudo ver como Dios nos ama como sus hijos y que nosotros le vemos como nuestro Padre Celestial si somos buenos.  También se pudo dar cuenta que para agradar a Dios también tenía que agradar a su padre terrenal, Juan Rodríguez Olmeda.  Así que se fue a su casa directamente de su clase de Biblia y le dijo a su papá:  “Papá, desde ahora no solamente voy a tratar de ser un buen hijo que te obedece y te da gusto, sino al hacer esto también agrado a Dios porque él es mi padre en los cielos y sé que me ama del mismo modo que tú me amas.”


Verso Para Memorizar:
         “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”
--1 Juan 3:18

Preguntas:

1. Cristo es la cabeza de:
    a)  los cielos    b)  Dios    c)  la iglesia     Ef. 5:23


2. Cristo ama a los miembros de su cuerpo, la iglesia, del mismo modo que los esposos deben amar a sus esposas.  Ef. 5:25  
    Falso     o     Verdadero


3. ¿Cómo debemos vivir para convertirnos en hijos de Dios?  2 Co. 6:15-18





4. Complete el siguiente versículo.  “Sed, pues, imitadores de Dios como ________ ________.”  Ef. 5:1


5. Debemos enojarnos y rebelarnos cuando sabemos que Dios está tratando de corregirnos por algo indebido que cometimos.
    Falso     o     Verdadero


6. ¿Debemos amar a nuestros hermanos?  1 Jn. 3:10-18


7. ¿Cómo debemos amar a nuestros hermanos?  1 Jn. 3:17-18


8. ¿Qué es lo que hemos aprendido de esta lección?

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¿Qué es una madre?



     Escrituras: Pr. 31:10-31; Ef. 5:22-25; Tit. 2:3-5

Propósito:   Mostrar que el Señor ama a la mujer buena que acepta sus responsabilidades de cuidar de su familia, pero al mismo tiempo no trata de gobernar a la familia.
1


Hechos Bíblicos:

         Ustedes las jovencitas, ¿han pensado alguna vez en casarse o quizá en no casarse?  ¿Qué creen ustedes se sentiría el ser una madre? Tratemos de investigar algunas de estas preguntas.

         Leemos en el libro de Génesis que Dios creó a la mujer para el hombre.  Las intenciones de Dios eran de que el hombre y la mujer se casaran y tuvieran familia (Gn. 2:24).  Este es su plan para mantener la tierra poblada.

         El deber del esposo es el de proveer por su familia, y por esa razón tiene que tener un trabajo.  Mientras el trabaja, es el deber de la madre el de cuidar de la familia y del hogar (Tit. 2:5).  La madre tiene muchas responsabilidades y  muy importantes.  Veamos algunas de ellas.

         La madre es la que prepara los alimentos.  (Dibujo #1).  Con parte de lo que el padre gana en su trabajo, la madre compra las cosas del mandado.  Cocina la comida y luego se la sirve a su familia.  Se esfuerza en ver que nadie se quede con hambre.  Algunas veces no hay suficiente dinero para comprar suficiente comida.  Entonces la madre tiene que aprender a sacarle jugo al poquito dinero que tiene.  Algunas veces las madres se ayudan plantando algunas de las legumbres que comen o árboles frutales (Pr. 31:16).

         La madre tiene que ver que los niños tengan ropa que ponerse.  Algunas veces compra la ropa ya hecha.  Otras veces compra la tela y las cose ella misma.  En algunas ocasiones las madres hasta pueden hilar su propia tela.  Cuando el invierno se acerca, ella trata de prepararse arreglando ropa que ayude a conservar a los niños y al esposo calientitos durante los días fríos (Pr. 31:21).  Cuando la ropa por el uso se desgarra o descose, la madre la remienda para que dure más.

         Una de las cosas que la madre sabe es que para que la familia se mantenga saludable, deben mantenerse limpios.  Por tanto cuida de que los niños, se bañen regularmente, y de que cuando su ropita se ensucie, ella la lava.  Además la casa la limpia, no importa que la casa sea grande o pequeña o que los pisos sean de madera o tierra, o que tenga muchas ventanas o pocas, de todos modos trata de mantenerla limpia (Pr. 31:27).

         La madre trabaja mucho.  Cuando tiene mucho que hacer, ella es la primera en levantarse, a veces todavía esta oscuro (Pr. 31:15).  Otra veces será la última en acostarse.  Si no hay suficiente dinero, algunas madres hacen ropa o canastas o alguna otra cosa que pueda venderse (Pr. 31:24).  Trata de adornar la casa para que se vea agradable y alegre.  La madre es generosa también.  Cuando tiene más ropa o comida de la que necesita, está dispuesta a compartirla con otros que podrían necesitarla (Pr. 31:20).

         Uno de los trabajos más importantes de la madre es el de enseñar a sus niños acerca de la palabra de Dios.  Les puede leer historias de la Biblia.  Y cuando son mayorcitos les puede ayudar a que lean las historias ellos mismos.  Les enseña a que sean amables unos con los otros, a que se ayuden.  Les enseña a sonreír y ser felices.  Cuando alguno de ellos hace algo bueno, la madre lo alaba.  Cuando alguno se lastima, la mamá muestra compasión ayudándolo y secando sus lágrimas.

         Siendo un buen ejemplo y enseñando a sus hijos la forma correcta de vivir, la madre prepara a sus hijos para que algún día ellos también puedan formar hogares felices.  Les enseña a que amen a Dios y que se casen con alguien que también ame a Dios.  De este modo se pueden asegurar un futuro feliz y sin muchas complicaciones.

         ¿Cuál es el resultado de la labor de la madre?  El esposo y los niños la amarán más y más cada día que pasa.  Cuando los hijos hayan crecido y se hayan casado recordarán lo mucho que ella les ayudó.  Y así también serán buenos padres con sus hijos.

         Una buena madre podrá ver a sus hijos tener éxito y ser felices en cualquier actividad que escojan.

         Una buena madre ayudará a fortalecer el país. Una nación es fuerte si las familias de esa nación son fuertes a su vez.  Una buena madre tiene una buena familia.

         Y lo más importante es que una buena madre verá como sus hijos se hacen cristianos y colocan a Dios como lo primero en sus vidas.  Así ella les habrá guiado hacia el cielo.

Ilustración

         Pablo tenía una madre muy buena.  Ella era la clase de madre que hacía todo lo que hemos mencionado en nuestra lección y que leemos en Pr. 31.  Un domingo su maestra de la clase de la Biblia les dijo que irían a visitar un hospicio.  Después de la visita Pablo se dio cuenta de cuan afortunado él era en tener tan buena madre y familia tan feliz.  Pablo se sentía tan triste por los pobres huérfanos que decidió invitar a uno de ellos para que pasara un fin de semana con su familia.  Pablo quería compartir su mamá y familia con él.

Preguntas:

1. El deber de una madre es el de conseguirse un trabajo y mantener a sus hijos.
    Falso     o     Verdadero                       Tit. 2:5

2.  Se espera de la buena madre el que trabaje solamente en el período de entre la salida y puesta del sol.  Pr. 31:15
    Falso     o     Verdadero

3.  La mujer en Pr. 31:16 ahorró suficiente dinero para comprar un campo donde planta _______________.

4.  La madre en Pr. 31:24 hizo lo siguiente para vender
    (a)  telas     (b)  canastas     (c)  piñatas

5.  Una buena madre dedica todo su tiempo a su familia.  Pr. 31:20
    Falso     o     Verdadero

6.  La madre en Pr. 31:21 estaba preparada ¿Para que estación del año?  (a) verano  (b)  otoño  (c)  invierno  (d)  primavera

7.  Una buena madre habla con ___________.  Pr. 31:26

8.  Los hijos de una buena madre la llamarán __________.  Pr. 31:28


9.  ¿Quién es la cabeza de la familia?  Ef. 5:24

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El hombre como padre


   Escrituras: 1 Ti. 5:8; 1 Ts. 4:11-12; Ef. 4:28; Gá. 6:10; Tit. 3:8; Ec. 3:13; Gn. 3:19

Propósito:  Mostrar que el padre tiene la responsabilidad de proveer y satisfacer la necesidades físicas de su familia.
Hechos Bíblicos:

         ¡Trabajo, trabajo, trabajo!  ¿Tienen ustedes miedo de trabajar?  Algunas gentes son flojos y no les gusta trabajar.  ¿Pero sabían ustedes que Dios nos ha dado el mandamiento de que debemos trabajar?  Al primer hombre y a la primera mujer que vivieron sobre la tierra se les dio la tarea de cuidar del huerto de Edén.  Después de que Adán y Eva fueron expulsados del huerto, Dios dijo que el hombre tendría que trabajar para mantenerse en esta vida.  Leamos lo que Dios dijo en Gn. 3:19:  “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra....”

         ¿Saben ustedes qué miembro de su familia es el que se encarga de ganar el pan para el resto de la familia?  El padre de la familia tiene la primera responsabilidad de proveer por las necesidades vitales de su esposa e hijos.  El buen padre, cristiano, debe aprender a aceptar esta tarea en su vida.  El que no provee por los suyos, escribió Timoteo:  “...ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Ti. 5:8).

         La pereza es algo que desagrada a Dios.  En forma muy enfática leemos en 2 Ts. 3:10 que si alguno no quiere trabajar, “...tampoco coma”.  Muchas veces nos encontramos con gentes que creen que el mundo les debe dar todo lo que necesitan.  Algunos creen que el gobierno es el indicado, otros que la iglesia, otros que alguna organización caritativa para ayudarles aun cuando estén en condiciones de trabajar y de mantenerse a sí mismos.  Si queremos agradar a Dios, debemos aceptar nuestras responsabilidades en nuestras vidas y, si es posible, no ser carga para otras gentes.

Tenemos la responsabilidad de ayudar a otras gentes además de proveer por nuestra familia.  La Biblia nos dice que como padres, madres y niños debemos hacer el “...bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).  Esto quiere decir que debemos ayudar a otras gentes pero muy especialmente a los que con nosotros comparten nuestro amor a Cristo.  Pablo escribió a la iglesia de Efeso:  “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad” (Ef. 4:28).

         Dios nos ha dicho:  “...Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).  Debemos sentirnos felices de que cuando tenemos la fortuna de no carecer de nada podamos compartir nuestras bendiciones con aquellos que verdaderamente tienen necesidad.

Ilustración:

         “¿Qué es un padre?” le preguntó Carlos a su papá.  “¿Puede un hombre ser padre sin tener niños?” siguió preguntando Carlos.

         “¡Oye! un momento”, le interrumpió su papá.  “Déjame contestar cada pregunta a la vez.  Veamos la segunda pregunta.  Un hombre no puede ser padre sin tener niños.  Pero la función del padre es más que solamente el de tener niños.  Casi cualquier hombre puede producir un hijo como resultado de su unión con una mujer.  Pero a los ojos de Dios, un padre es mucho más que el hecho de haber producido un hijo.  Un padre es responsable por el cuidado de sus hijos desde el momento de su nacimiento hasta que son suficientemente grandes para cuidarse a sí mismos.  Este cuidado abarca tanto el aspecto espiritual como el físico.”

         “Qué barbaridad, un padre es más de lo que me imaginaba,“ dijo Carlos.  “Si”, contestó su papá.  “Un hombre debe pensar muy seriamente antes de convertirse en padre.”

Versículo para memorizar:

         “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.”
--1 Timoteo 5:8

Preguntas:

1. ¿Quienes fueron los primeros que trabajaron después de que Dios creó el mundo?  Gn. 2:15


2. ¿Qué hicieron?  Gn. 3


3. ¿Cuándo declaró Dios que el hombre tendría que trabajar para ganarse el pan?  Gn. 3:19


4. Llene los espacios:  “Con el _________ de tu rostro comerás el __________ hasta que vuelvas a la ___________...”  Gn. 3:19


5. ¿Quién es responsable primeramente por proveer alimento y satisfacer otras necesidades de la familia?
    a)  El hijo mayor
    b)  La madre
    c)  La hija menor
    d)  El padre
    e)  El gobierno


6. Pablo dijo a la iglesia de los tesalonicenses que si alguno no quiere trabajar, tampoco debe _____________.
    a)  Vestirse con ropas finas
    b)  participar en la cena del Señor
    c)  Vivir en la ciudad
    d)  Comer


7.  Les Gálatas 6:10.  Explique el versículo.


8. La Biblia dice:  “...Más bienaventurado es ________ que recibir.”  Hch. 20:35


9. ¿Puede usted nombrar por lo menos tres razones por las cuales Dios quiere que trabajemos?


10.    ¿Sabe de algunas ocupaciones o trabajos que Dios preferiría que nosotros no participáramos en ellas?            Comente.

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